Si vences a muchos eres el mejor, pero si te vences a ti mismo eres poderoso

lunes, 28 de febrero de 2011

3 de 3

Pues sí, un fin de semana de tres días (en Andalucía era fiesta) y tres de tres y al tercer intento conseguí llegar a El Álamo. El día estaba soleado y despejado pero a las 8 de la mañana aún hacía un pelín de frio. Había quedado con mi amigo Pablo a las 9 de la mañana pero cuando llegó, sus ganas de buen tiempo le habían traicionado. El tío con dos 00 se presentó de corto. No nos quedó más remedio que volver a su casa para coger alguna ropa de abrigo.

Una vez cambiado dimos por iniciada la ruta. Decidimos bajar por la cuesta de Las Doblas, aunque eso conllevaba hacer la interminable recta de 15 kms que te lleva a Aznalcollar. Después de un buen desayuno empezaba el trabajo serio. La carretera es solitaria, el asfalto se agarra bastante, pero lo peor de todo de la subida. Son 30 km hasta llegar al pueblo en un continuo sube baja. Se nos hizo eterno por que no sabíamos cuanto nos quedaba hasta la meta. Cuando por fin llegamos al pueblo solo nos paramos el tiempo necesario para tomar un refresco y volver por el mismo camino, que ahora si tiraba para abajo. En un pis pas nos encajamos de nuevo en Aznalcollar y como ya era tarde, de perdidos al río, cogimos por el camino más largo. Lo malo es que pinché. Rajé la cubierta, está para cambiarla, pero después de pone una nueva pude llegar a casa sin más contratiempo, con 140 kms en las piernas y una sensación agradable por una gran ruta con una más inmejorable compañía.



Llega el domingo y la intención era rodar un poco y soltar las piernas, algo difícil de conseguir si sales con la de montaña. En esta ocasión la compañía fue Jose. Él llevaba algún tiempo sin salir y yo estaba algo tocado así que la mejor opción era los ya archiconocidos depósitos. No se podía pedir más. Eso sí antes de volver un gran desayuno. Ya con el estómago lleno vuelta por el mismo camino y cada mochuelo a su olivo.


Y el lunes otra salida más y en esta ocasión la compañía fue la suma del sábado y del domingo, es decir Pablo y Jose. Los planes se cambiaron y volvimos a los depósitos y al bar donde desayunamos el día anterior. Mientras nos tomábamos algo recordamos anécdotas y hechos graciosos que nos hizo reír a carcajadas. Una vez desayunados, nada más salir del bar nos paramos para decidir que camino coger. Yo no pude desenganchar el pedal y me di una leche tonta pero dolorosa. Me di en el codo y aún ahora me duele y el teléfono desarmado. Nos vimos con fuerza y nos marcamos otra subida a los depósitos. Ya con la decisión de volver, cuando llegamos abajo nos encontramos con Dani. Le acompañamos y de nuevo subimos a los depósitos por tercera y última vez. José y Pablo se fueron juntos por la derecha y Dani y yo cogimos por la izquierda. Otros 55 kms para las piernas.
No ha estado mal este fin de semana. 240 kilometritos, una fenomenal compañía, unos momentos de risa desternillantes, objetivo conseguido y lo mejor de todo 3 días de finde.

2 comentarios:

  1. Menudas palizas te metes, lo bueno de todo es que aprovechas bien el tiempo. A seguir así.
    Y muchas gracias por los ánimos recibidos, se agradecen.
    Un abrazo Manuel.

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  2. Qué gusto da cuando terminas una semana con la sensación de haber aprovechado el tiempo. La verdad es que es envidiable un fin de semana con tantos kms. Sigue así fiera que no te vamos a ver ni la estela.

    Pablobike

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