Si vences a muchos eres el mejor, pero si te vences a ti mismo eres poderoso

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domingo, 6 de junio de 2010

La crónica tardía del Soplao

Han pasado dos semanas desde lo de El Soplao y aún tengo un sin sabor por no haberla terminado, por no haberme esforzado, por habérmela tomado como una marcha cicloturista, pero empecemos desde el principio.

Salgo de Sevilla en el Ave con destino Madrid, allí me recoge mi manager y ponemos rumbo a Cabezón de la Sal. Llegamos tarde, sería sobre las 10 de la noche. Descargar el equipaje, tomar posesión de la habitación, recoger el dorsal y cenar. De vuelta al hotel vimos una máquina que despachaba leche. La recomiendo. Estaba espectacular. Al final era algo más de las 12 de la noche cuando nos metimos en la cama.

Toda la noche la pasé muy inquieto, dando muchas vueltas y es que cuando llega un reto importante. A las 6 de la mañana ya estoy despierto, aunque me quedo en la cama un rato más, a la espera de que suene el despertador. Por fin es la hora. Nada más levantarme mi primera premisa era desayunar bien, y vaya si lo hago. Me voy para el cajón de salida son la 7:20 y creo que ya está casi lleno.
Esperando que den la salida miro el ambiente y me recuerda muy mucho al de Ronda. Gente con ilusión, otro con preocupación y todos con ganas de que de la salida. Me entero que han dado la salida por la algarabía y grito de la gente, pero yo aún no me muevo. Es lo que tiene cuando salen 3000 tíos. Pongo el polar en funcionamiento y joder no me acordé cambiarles las pilas. Iría sin pulsómetro. Cuando por fin me muevo mi primera intensión es adelantar posiciones, como hago en Ronda, pero lo pienso mejor y voy tranquilo. Solo hay un objetivo: terminar. El de los tiempos ya será para otro año. Se forman tapones, otros quieren pasar hasta por encima de otro y yo sigo con mi tranquilidad, admirando el paisaje. Realmente estoy haciendo una cicloturista.


De pronto, sería por la abundancia del desayuno y por el casi litro de zumo que me bebí, me entran ganas de ir al baño y no para soltar líquido. Decido seguir, no era el mejor momento. De hecho no lo hice en toda la marcha. Iba a reventar. Llega el primer avituallamiento y fiel a mi premisa paro para comer y beber. Continuo la marcha y voy disfrutando del paisaje y del ambiente. Me adelantan muchos, pero yo también adelanto y el suma y resta me deja más o menos en la misma posición de salida. Llego al avituallamiento del Soplao y me quito el chaleco que llevaba. La temperatura está empezando a subir como en mi tierra. Y pasando por Monte Aa y Ruente me paro en el avituallamiento que hay antes de empezar el Moral. De nuevo me pongo ciego. Creo que hasta llegué a engordar. El Moral una tortura, cuando creía que ya estaba arriba, un giro y más subida. Pensaba que ya no había más montaña, pues sí la había y lógicamente con su correspondiente subida. La subía en bici pero más que la inclinación se me estaba haciendo más duro la longitud. Pocas veces he subido puerto de tantos kilómetros y eso que todavía quedaba otro aún más largo. Lo subí entero en bici y solo paré cuando vi una fuente para refrescarme y llenar el bidón. Cuando coronó el Moral pregunto lo kilómetros que llevaba hecho y me indican 80. Voy bien, sin calambre y sin dolor de espalda. Lo único que me estaba escociendo el culo. Bajamos para el siguiente avituallamiento pero esta vez solo cogí una naranja y un plátano. No me entraba nada más. Hasta coronar el puerto de Palombera quedaban 20 km. Estos si se me hicieron largos, eternos. Cuando por fin llego, exactamente en el cartel que pone el nombre del puerto y la altitud (1260 metros) pincho. Eran las 8 de la tarde. No tardo mucho en reparar la rueda y como he parado al lado de un nevero me estoy muriendo de frio. En un terreno sube baja llego a Venta Vieja, dejo la cámara pinchada y me tiro para Juzmeana. Era en bajada y la verdad que iba rápido y adelanté a todos los que se ponían a tiro. Al salir de una de las últimas curvas, antes de llegar a Los Tojos me encuentro una gran piedra en medio del camino. Logro esquivarla con la rueda delantera, pero con la trasera me la como entera y la reviento. La bici empieza a culebrear y voy controlando el zigzagueo hasta que consigo pararme. No llevo más cámara y un parche no me soluciona nada. A los que adelanté, me adelantan ahora. Ni uno, ni uno solo me preguntó si me pasaba algo, o si necesitaba algo. Yo que si veía a alguien en la cuneta le preguntaba si tenía problema para solucionar la avería, ahora que lo estoy yo ni tan siquiera me avisan de que llegan por detrás. Pasan y estoy seguro que piensan: que bien ya he adelantado a uno. Bueno, me chocó mucho esa actitud y el error fue unicamente mio.

Al llegar a Los Tojos me encuentro a unas personas de protección civil. Se ofrecen para llevarme hasta Juzmeana, donde hay un puesto de asistencia. Le digo que no, que ya estoy retirado y hacer eso es hacer trampas. Aquí termina los 10.000 del Soplao para mi. El año que viene nos volveremos a ver las caras.

El camino de regreso en el coche me permitió una charla muy agradable con estas personas de protección civil, que me dejaron en la misma puerta del Hotel en Cabezón. Cuando me estoy duchando me doy cuenta de que no me duele nada y lo único que con la ingesta de plátano y el culo escocido, tengo complejo de mandril, por lo demás nada solo ganas de volver.

Para el año que viene iré de nuevo pero esta vez sí será para vencer a los 10000 del Soplao.

PD. A Noe la veo desde lejos, sin posibilidad de saludarla. A Pablobk nos cruzamos en el Moral, yo bajaba y el subía. En otra ocasión será.

lunes, 17 de mayo de 2010

Valverde del Camino o crónicas de una petada

Está visto que este año no es mi año. Si el año pasado terminé todos los retos, este año por una cosa o por otra no termino ninguno. Pero empecemos por el principio. La noche la paso nervioso, despertándome cada dos por tres. Tenía ganas y esperaba hacer una digna carrera. Acordándome del año pasado, que llegamos con el tiempo justo, decidí salir media hora antes de lo que tenía previsto. Me vino muy bien, por que llegué con tiempo suficiente para poder desayunar tranquilo.

En la salida no hay más de 300 personas. Es una carrera dura y la gente se no acude en masa. Se da la salida controlada por las calles del pueblo. Ya en la afueras del pueblo se da la salida real y se lanza la carrera. Mis dos temores iniciales era pasar los dos controles. Uno en el km 25 y otro en el 46 y los dos los pase bien o por lo menos los pasé. Más me hubiera valido no pasar uno de los dos y así evitarme el sufrimiento. Llega el km 25 y empieza la primera subida importante. No lo subo mal. Son 5 km duro pero tengo que darme prisa para llegar al siguiente control antes del cierre. En el km 46 está el segundo avituallamiento. Tomo naranjas y aquarius y sigo con la marcha. Al poco me encuentro con un fuerte descenso, aunque los descensos en Valverde requieren un capítulo aparte. Unas de las dificultades que se dan en esta carrera, independientemente de las subida, es que en los descensos no puedes recuperar. Terminas igual o más cansados que subiendo. Es agotador.

Toca subir para después bajar el famoso cortafuego, desde hace algunos kilómetros voy junto a un ciclista de CC Monge. Se llama Jesús. En las bajadas me dejaba y en las subidas le pillaba. Cuando empezaba la subida me lo encuentro en el suelo. Se le habían montado los músculos. Le di una pastilla de BCAA, que después yo eché de menos. Me pidió que siguiera y como se quedaba con el motociclista que cerraba la carrera decidí seguir mi camino. El cortafuego como era de esperar lo bajé pateando. Me paro en el avituallamiento que hay abajo y esperé a Jesús. Cuando estaba a punto de irme lo vi aparecer en el inicio de la bajada. Iba por el km 60 y llevaba 4 horas y medias. Llegaba la subida que me mató, después me enteré que se llamaba Peñas Blancas. Ahora tocaba subir al que llaman el Anglirú. En esta edición no me quedó más remedio que patearla. Estaba muerto pero mi único objetivo era terminarla. Superado este escollo ya solo queda uno. Estoy en el kilómetro 87. Cruzo un riachuelo. No sé si es el mismo pero he perdido la cuentas de las veces que me he mojado lo pies. Hubo un vadeo en el que me llegó el agua hasta la rodilla. Ya todo me daba igual, solo quería llegar.

Miro el cuenta y está anclado en el km 89,9. Lo miro, lo vuelvo a mirar y los kilómetros no avanzan. Se ha quedado bloqueado. No sé cuanto me queda para llegar y estoy realmente reventado. No me lo pienso. Veo un coche de la organización y decido abandonar. Me dice que solo quedan 6 km para llegar, pero es tal el agotamiento que me da igual. Como si hubieran sido 500 metros.

Ya en el pueblo, mientras me comía un bocata, se formó una tertulia muy agradable con la gente de la organización. Cada uno contando sus batallitas ciclistas. Muy agradable.

En cuanto a la ruta de PM. Bien todo. Bien señalizada, bien los avituallamientos, bien el paisaje, bien la dureza, bien todo. Una carrera muy recomendable. Así da gusto.

Y en cuanto a mi … me hace replantearme todo. Este año no tiro. Por un motivo o por otro no termino ninguna carrera, me cuesta un tremendo esfuerzo levantarme para ir a correr. El año pasado sin ir más lejos terminé todo lo que me propuse y este año en cambio me las veo y me las deseo. Eso me hace reflexionar y tal vez necesite un descanso. He decidido tomármelo con calma. Solo voy a hacer la carrera que ya tengo pagada. Me quedaré con el Soplao, la 24Doce, Partena y La Palma del Condado. Esta será el resto de mi temporada.

sábado, 13 de marzo de 2010

III Maratón Ratobatense – Bollullos par del Condado

Se va la lluvia pero queda el barro y eso es lo que no hemos encontrado hoy, aunque un poco menos de lo que cabía esperar pero en las zonas que aparecía eran verdaderos lodazales que costaba superar si tenías la suerte de elegir la trayectoria buena, si no era así te tocaba meter el pie hasta el tobillo. Y cuando no había barro, había arena. Esa arena suelta que te frena como si llevarás un ancla. No había grandes desniveles pero el terreno no te hacía echarlo de menos.

En cuanto a mi, después de ser desde ayer un año mayor, no ha sido para tirar cohetes. A las 7 am suena el despertador, me quiero levantar pero tengo que luchar contra la pereza para no seguir durmiendo. Desayuno un tazón de cereales que no me entra. Nunca desayuno tan temprano pero me obligo, la verdad que con un gran esfuerzo. Salgo a la hora prevista y llego con tiempo suficiente para poder aparcar cómodamente y prepararme y recoger el dorsal sin agobios. Hasta me dio tiempo a desayunar otra vez, ahora si café y tostada.

Ya en el cajón de salida la espera, unos 20 minutos, no se me hace larga. Estoy situado en medio. Se da la salida y damos una vuelta de 4 kms por el pueblo y yo me mantengo más o menos en el mismo sitio dentro del pelotón. Nos reagrupamos todos y se da la salida oficial con una pequeña mascletá. A los pocos kms, 2 ó 3, se forma el primer tapón por el barro. Era pisar y hundirte como si fueran arenas movedizas. Lo mejor era coger la bici en peso porque si no el barro se pegaba como una lapa y multiplicaba el peso. Vuélvete a montar hasta que de nuevo más fangales. A eso había que unir que lo caminos estaban hechos polvo por los regueros, algunos de mucha profundidad y con grandes escalones que te obligaba a estar muy pendientes si no quieres pegarte una leche.


Y yo cómo me encuentro? Ya por la mañana, al levantarme sentía un pinchazo en la garganta y una tos nada agradable. Me puse el pulsómetro y no bajaba de 90 pps. No es normal en mi y más recién levantado. No le quise dar importancia pero después sí la tendría y me pasó factura. Durante toda la carrera. He estado la mayor parte del tiempo en la zona roja. He sacado una media del 90%, aunque las sensaciones no eran mala el motor iba demasiado acelerado. En el reglamento hablaba de que en había un corte a las 12:45 en el km 0, pensé que debido al estado del terreno lo habían suspendido. Resulto erróneo mis cábalas, en lugar de 0 eran el 50. Cuando llegué no más de 3 minutos, ya estaba cerrado y no nos dejaron continuar a los 3 ó 4 ciclistas que teníamos intención de hacer los 90 km. Resignados hicimos el km que no quedaba para llegar a meta.

El inicio de temporada no ha sido nada bueno. En el primer maratón me perdí y en el segundo no he pasado el corte. Estoy sufriendo el parón que tuve por culpa del accidente de moto. Espero mejorar la forma por que el 17 de Abril me espera Constantina con 106 km.

En cuanto a la organización he de reconocer que ha sido estupenda, bien señalizada, con avituallamientos decentes, solo ha sobrado barro y un poco de intransigencia pero el línea general muy bien.

lunes, 1 de marzo de 2010

I Maratón Santa Olalla

Ayer empecé el ciclo de carreras y la primera cita fue en Santa Olalla del Cala. El sábado salí a rodar un poco con la de carretera. Fueron algo más de 33 km a ritmo tranquilo. Y llegó el domingo. El despertador lo puse a las 6:45, lo apago y dudo entre seguir durmiendo o levantarme. Ha llovido bastante por la noche pero me decido y me levanto. A las 7:30 ya estaba en el coche, ahora me quedaban 70 km hasta llegar al pueblo.

El día ha amanecido claro, hacía tiempo que no veíamos el sol por estos lares. Al llegar al pueblo una persona de la organización me indica donde está la zona de salida y el parking. Todo eso fue un espejismo. No creo que haya una segunda edición por lo mal que ha estado organizada la primera.

Dejo el coche y me voy a recoger el dorsal. Había tres mesas. Ya se empieza a ver la desorganización. Eran las 9:20 y todavía estaba en la cola pero había que ser paciente y darles una oportunidad. Al final la salida se da a la 9:30, media hora después de lo anunciado.

De da la salida y lo mejor, lo único mejor el paisaje. Al principio, sobre el km 5 se inicia un descenso por caminos estrechos y algunas zonas con fango. Ahí se me iba la bici y me daba un poco de yuyu por que si te caías por el lado equivocado de dabas una leche que algunos metros. Ahí me adelantó hasta el del triciclo.

Sobre el km 30 empieza una subida de unos 5 km, me tomo un powergel y tira milla. Me encuentro bien, voy subiendo con fuerza y adelanto a algunos. Echaba de menos carteles indicando el camino y cuando iba solo, que fueron muchos km, tenía la sensación de que iba perdido. Pedir que pusieran carteles con los km que quedaban era pedir demasiado. Entramos en Zufre, donde estaba el primer avituallamiento, pido algo de comer un simple plátano. No había y no es que se hubiera acabado, es que no nunca los hubo.

Salgo del pueblo y me encuentro con una cuesta de 18%. Es un km y medio que subo mejor de lo que me esperaba. Había divido la carrera en 3 etapas de 30 km, del total previsto y digo previsto, eran 91. Al final salieron unos pocos más. La segunda etapa ya estaba terminada. Ahora en Higuera de la Sierra llegaba un tramo de piedra suelta, con escalones que se hacía, al menos para un globero como yo, imposible subir o bajar. La bajada también la hice pateando.
Al llegar abajo no sé para donde tirar y no me lo pienso, llamo por teléfono a alguien de la organización para que me índice. No había ni un puto cartelito que te indicara algo. Llegué a pensar que algún bromista lo había quitado, porque no era normal que en un punto tan crucial no hubiera algo que te indicara.
Me llaman para indicarme el camino y al llegar a un cruce me veo a otro ciclista que había roto el cuadro en la bajada anterior. Estaba esperando que le recogieran. De nuevo en solitario me empecé a emparanollar por que en 60 km solo me había picado una vez. Empecé a pensar que me había saltado un control.

Llego a un descenso por asfalto de 6 km que se me pasó en un pis pas. Al llegar al final del descenso veo me solo me quedan 20 km me tomo mi último gel y encaro la última parte con alegría. Es un continuo sube baja que va haciendo mella, pero aunque ya van faltando las fuerzas la alegría de terminar me ayuda. Estoy en el km 90 y no veo el pueblo. Algo falla. No sé si el cuenta kilómetros o la carrera. Supero el 91 y el 92 y el 93 y 94 … y sigo sin ver el pueblo.
Se me acerca un coche y me dice que me monte. Así sin más. Le digo que no que sigo. Me vuelve a decir que soy el único corredor que había en carrera. Al final resulto ser mentira. Sigo dando pedales, sin ver un puñetero cartel indicativo y por intuición cojo la carretera después de 5 km por fin veo el dichoso pueblo. Llego a lo que sería la meta y no hay nadie que tome tiempo. Me resigno y pienso que he llegado fuera de control. Como algo que buena falta me hacía y cuando voy para el coche llega otro ciclista y me pregunta que donde pican el tiempo. Le digo que no hay nadie y coge un rebote del 15, yo lo cojo del 20 porque el cabrón de la furgoneta me dijo que yo era el único ciclista en la carrera y lo peor es que todavía había gente que aún no había llegado. Un desastre.

Ha sido la primera edición y o lo mejoran todo y digo todo o mucho me temo que no habrá segunda edición. El Circuito Provincial de Huelva tiene pruebas de una excelente calidad y esta prueba tiene una materia prima, el terreno, extraordinario pero la organización ha sido pésima, con carencias en todos los aspectos, personal, carteles, avituallamientos, organización. Deben mejorar todo, yo también.

En cuanto al tiempo no tengo un tiempo oficial. El cuenta marca 7:09:23, pero aquí no se cuenta las paradas para echar aceite, llenar el camel y bajar la zona de piedras. Si se empezó a 9:32 y yo llegué a las 17:05 me sale un tiempo de 7:35 y 102 km y el cuenta no está mal.

domingo, 7 de febrero de 2010

Retos del 2010

Ya era hora pero por fin he confeccionado el calendario para la temporada 2010. En principio hay 11 retos, aunque muy probablemente un se caiga. Estos son:

28/02/2010 I Maratón Olalla Biker en Santa Olalla de Cala (Huelva)
13/03/2010 III Maratón Ratobatense en Bollullos par del Condado (Huelva)
20/03/2010 IV Desafío BTT Sierra de Aznalcollar (Sevilla)
17/04/2010 I Maratón La Jurdana BTT Constantina (Sevilla)
15/05/2010 VII Ruta BTT Valverde del Camino (Huelva)
22/05/2010 IV Edición Los 10000 del Soplao en Cabezón de la Sal (Santander)
13/06/2010 IX Ruta Biciaventura en Brenes (Sevilla)
26/06/2010 24 Doce en San Agustín de Guadalix (Madrid)
25/09/2010 X Ruta Sierra de Paterna del Campo (Huelva)
02/10/2010 III Dessafio de la Sierra Sur de Jaén
30/10/2010 XII Maratón BTT Ciudad de La Palma del Condado (Huelva)

Y entremedio, si logro cuadrar las fechas en verano entraría también el Camino de Santiago desde Roncesvalles, en una semana. La media de km serían de 100 más o menos. Queda pendiente la cuenta con la Salzkammergut pero este año en un principio no puede ser, aunque siempre está la puerta abierta y a la menor oportunidad me enfrentaré a ella.
Hay algunos retos que son nuevos para mi como el de Santa Olalla de Cala y el de Constantina (estos son nuevos para mi y para todos, es la 1ª edición) y después nunca he participado ni en Bollullos, ni en la Sierra Sur de Jaen. Punto aparte es la de los 10000 del Soplao, esta será el dragón al que me enfrentaré este año. Es mi gran reto en mayúsculas.
Después de muchos años no voy a Ronda. Los legionarios no pueden organizar la carrera (están en misión de paz en Afganistán) y aunque hay que se celebra en la misma fecha prefiero mirar otros retos.

En cuanto a los entrenos no voy nada mal. Sigo con el spinning en doble sesión y el viernes, aprovechando que tenía días de vacaciones del año pasado, me cogí el día. Salí por la mañana temprano, después tenía que coger el Ave que este finde tocaba ir Madrid. Cuando llegué a casa estaba rebozado en este fango caldoso que se mete por todas partes. Salpicaduras en la bici, en la ropa y hasta en los ojos. Al final solo fueron casi 39 km de fango, Tardaré más en limpiar todo, que lo que he tardado en hacer la marcha. A ver si deja de llover ya de una puñetera vez.

Y en cuanto a los retos espero superarlos todos, para ello me estoy preparando.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Resumen temporada 2008/09

Esta semana la he dejado pasar en blanco. Es momento de hacer un resumen, marcar nuevos objetivos y buscar nuevos retos. Es tiempo de mirar atrás para corregir errores y mejorar, si se puede, los aciertos. Han sido 9 maratones y he comprobado que necesito mejorar muy mucho en las subidas. No solo en la potencia sino también en la técnica, donde desde luego he avanzado muchísimo tanto en las subidas como en las bajadas. Lo he podido comprobar en las dos últimas carreras. En cuanto a la potencia en las subidas he mejorado pero me queda camino por recorrer.Para conseguir esa mejoraría le he pedido al monitor del gym una tabla.

Otra cosa que he cambiado este año ha sido la cadencia. Para eso me ha ayudado la flaca. Antes iba más atrancado y no era un pedaleo redondo. Debido a mi malformación para ejercer la misma potencia, necesito menos fuerza en la piernas izquierda que en la derecha.

También aprendí que no se puede empezar la pretemporada tan temprano y tan fuerte. En Abril-Mayo me sentía cansado y sobre-entrenado. Este año me lo pienso tomar con más calma e ir aumentando la intensidad paulatinamente. En carrera también he aprendido cosas. La primera y principal a alimentarme antes de empezar una prueba y después saber aguantar una rueda y no llegar y empezar a tirar sin que nadie me dé un relevo. Como dice el dicho “Al enemigo ni agua”.

Este año han sido 9 pruebas todas terminadas con mayor o menor fortuna, con malos o peores tiempos pero en todas he dado lo máximo de mi.

3º Desafio BTT Sierra de Aznalcollar (21/Marzo/2009) - 91 Km - Tiempo 6:12:25
V Homenaje a los 101 KMS de Ronda (29/Marzo/2009) – 70 Km - Tiempo 6:25:12
VIII Ruta Maratón Biciaventura de Brenes (19/Abril/2009) – 104 Km – Tiempo 5:22:19
6ª Ruta BTT Marathon Ciudad de Valverde (9/Mayo de 2009) – 95 Km – Tiempo 7:19:47
XII 101 Km La Legión de Ronda (16/Mayo/2009) – 101 Km – 7:53:36
24 Doce San Agustín de Guadalix (27-28/Junio/2009 – 13 Vueltas
Salzkammergut Trophy en Bad Goisern (18/Julio/2009) – La suspendieron – 3:48:06
XI Maratón Ciudad de La Palma (10/Octubre/2009) – 104 Km – 6:57:10
IX Ruta Sierra de Paterna (17/Octubre/2009) – 79 km (La intermedia) – 5:19:57


Salvo la última prueba que tiré por la ruta intermedia, aún me pregunto por qué, y la de Austria que la suspendieron, todavía no sé en que km, todas las demás las he finalizado con mayor o menor sufrimiento. Eso me llena de orgullo. Hasta llegué a puntuar en el Circuito Provincial de Maratones de Huelva. 11 puntitos por el sufrimiento que padecí en Valverde.

Cuando elegí los retos, puse uno al que le tenía gana. Allí fue donde tuve mi primer gran accidente, y espero que el único. Llegué a romper el casco por 3 sitios. La ruta de los Picapiedras en el Pedroso pero ha dejado de celebrarse. Ha tenido una corta vida.

Este año ya estoy mirando retos y como no puedo obligar otra vez ir a Austria para ajustar las cuentas con las Salzka, mi mirada se está yendo a Cabezón de la Sal. Mi máxima distancia en MTB ha sido 115 km, aquí estamos hablando de 165. En principio ese será mi gran reto y luego los de siempre, con especial interés en la 24Doce (si se celebra por que el dominio ya ha desaparecido), si no se celebrara mirare para Lisboa, otra de 24 horas. Otra que me gustaría hacer es la de Sierra Morena en Córdona, pero se corre en domingo y no me hace mucha gracia. Ya veremos como confeccionamos el calendario.

Ya hoy he empezado con la pretemporada pero en plan tranquilo. He cogido la flaca, la gordita está en el taller para una revisión y el cambio de la horquilla. Al final elegí la SID Race. Al final me hice 70 km con un viento en contra en la ida que me hizo sufrir, la vuelta fue otra cosa viento a favor y en bajada. Ahora mismo lo que me interesa es coger fondo poco a poco, por lo que pausadamente iré aumentando la kilometrada.

Se acabo la temporada 2008-09, empieza la 2009-2010. Veremos como se da.

En Aznalcollar

En Brenes

En la 24 Doce


En la Salzkammergut Trophy





domingo, 18 de octubre de 2009

La Gran Gilipollez

Ahora me daría de hostias por haber hecho lo que hice, pero hecho está y ya no caben lamentaciones. Fue la GRAN GILIPOLLEZ.

Empecemos por el lunes que era fiesta. Después de la paliza de en La Palma del Condado quería rodar un poco con la flaca. Cojo la carretera N640, la antigua Vía de la Plata, y la intención es llegar hasta la Venta del Alto para desayunar y vuelta a casa. Al final unos 70 km que en principio iban a ser tranquilos. Yo debo tener un cartel en la cara que dice a que no me coges? por que casi todo el mundo me reta. Un ciclista se pone detrás de mi, agunta un poco y después me ofrece su rueda. La sigo pero no quiero llevar su ritmo y aflojo. El tío se frena para que le siga. Así casi 15 km. Cuando él se da la vuelta para volver me dice que me ofrecía su rueda para que le siguiera. Yo se lo agradezco pero le digo que tenía otra intención que era rodar suave y no al ritmo que me quería llevar. Nos despedimos y espero encontrármelo algún otro día por esas carreteras.

El jueves de nuevo vuelvo salir con la gordita. Siempre me gusta salir a rodar antes de una carrera. Salí con Jon y las sensaciones no fueron buenas. Me sentía cansado y las piernas pesadas. No era un buen augurio para el sábado.

Y llegó el día, el gran día. Paterna fue mi primera carrera. Algún día contaré la historia de ese día de carrera de hace algunos años. Pero volvamos a la actualidad. Me levanté a las 6 para el desayuno. Cereales y yogur. Mi amor, que ha llegado de Madrid el viernes, viene conmigo. Desde luego para ser la mujer perfecta solo le falta montar en bici. Poco a poco todo se andará. Llegamos temprano y después del desayuno al cajón de salida.

A las 8:35 se da la salida. Como siempre primero la vuelta por el pueblo y después una larga y rápida bajada por asfalto hasta entrar en terreno campestre. La sensaciones no son nada buenas. Me siento con mucha pesadez en las piernas y el pulso se dispara ante cualquier dificultad. Me va a tocar sufrir, y de lo lindo. Sobre el km 19 ó 20 ocurrió uno de los hechos que más me han impactado en un ruta. A mi derecha veo una sombra que pasa tras unos arbustos algo altos. Ha pasado tan rápido que no he distingido que podía ser, aunque sí que era grande. Detrás de mi a unos 2 metros salta la sombra sobre los arbustos. Miro a mi derecha y después a la izquierda y veo como choca un ciervo con un ciclista al que derriba y deja en el suelo. Después saltaron dos más. Aún recuerdo el golpe seco y contundente del choque. Fue relamente impresionante. El bicho tenía unos cuernos que daban miedo. Se formó un tapón y decidí bajar para avisar a alguien de la organización. Espero que el chaval se haya recuperado por que cuando me fuí aún estaba en el suelo.

Entre las malas sensaciones y lo que había visto no iba muy bien. Un punto y aparte era el polvo del camino. Cuando daba el sol no se veía nada. Había que dejarse ir un poco para por lo menos poder ver. Realmente las sensaciones no eran buenas pero es verdad que iba adelantado a gentes, más de los que me adelantan a mi. Ahora, pensándolo friamente, no iba tan mal físicamente como sicológicamente. No recuerdo en que km se formó un señor tapón, donde todos en fila india íbamos sorteando. No era tan complicado pero a que uno se parara todos los demás lo teníamos que hacer.

Seguiamos avanzando por cortafuegos. Los subí todos salvo uno y bajarlos los bajaba todos por muy complicado que fueran. He observado que este año he mejorado algo la técnica. Entramos en camino estrecho donde abunda vegetación. Sobresalen ramas secas que te van fustigando. Una veces en las manos, otras en las piernas. Ese fue el trozo de ruta que menos me gustós. En el km 44 llega la Cuesta de los Machos, 2 km al 8%. Antes había subido la dificultad a la que llaman El Mortirolo un km al 9 y otro al 10%. En la cuesta de los Machos cojo un buen ritmo y solo me adelantan 3 ó 4, quizas 5 corredores. Yo adelanto a bastante y además llevo un buen ritmo. Sin, casi darme cuenta, corono pero algo había que no funcionaba correctamente. Tras un corto descenso hay que volver a subir y la tónica es la misma que en la subida anterior. Y llega el km 52. El fatídico km 52. No sé que me pasó y a la única neurona de mi cerebro le dió un ataque de gilipollez en grado máximo. Pregunto por la ruta intermedia. La corta era de 59, la larga de 94 y la intermedia de 74. En vez de tirar por la izquierda, cojo la derecha. Si hubiera cogido la larga solo quedaba una subida y luego todo era para abajo. Avanzo unos 200 metros y pienso en volver coger la ruta larga pero me llega a la mente lo que sufrí en los últimos 20 km de La Palma y decido continuar por la corta.

Ya practicamente no había dificultad salvo la cuesta del Pinguete, 1 km al 10%, pero que al final se convierte en el 20. Se congrega mucha gente en ese tramo a la entrada del pueblo. Durante los 20 km que me quedan me pregunto por que he hecho eso. Nunca antes lo había hecho. O hacía la ruta total o nada. La decisición estaba tomada y ya no había vuelta atrás, aunque lo pensé. Al final solo dejé de hacer 15 km, ridículo.

Llegué a la cuesta del Pinguete y allí el ambiente te pone los vellos de punta. Te dejan un pasillito, como en el Tour, y de gritan, te dan ánimos y alientos para que culmines la cuesta. Ni se te ocurre echar el pie a tierra lo poco que te queda lo das. Cuando llegas arriba tienes que girar a la izquierda y te encuentras con otra cuestecita. Allí veo a mi niña a mi entrenadora. Me saluda con el brazo en alto y cuando llego a su altura recibo mi trofeo. Sus besos.

Es cojonudo tener a una persona que te apoya, te da animos y te fomenta para hacer lo que te gusta. Gracias mi amor por esperarme tantas horas con frio o calor, por soportar mis interminables conversaciones sobre bicis y carreras, por apoyarme en mis desafios, por pensar que soy un campeón cuando realmente soy un globero. Gracias por darme los trofeos cuando llego a meta. Tus besos.
Llego a meta y siento una enorme frustación y rabia. Ella me intenta animar aunque no lo consigue. El único consuelo que puedo tener, es que terminé el 44 de la ruta intermedia en 5:19, pero no es suficiente. Al final cuando doy por terminada la temporada cometí la gran gilipollez.

domingo, 11 de octubre de 2009

No fue lo que pudo haber sido

Han pasado 24 horas y aún tengo la rabia en el cuerpo. He terminado el XI Maratón de la Palma pero lo que pudo haber sido no fue. Ahora sé como se sintió Cadel Evans cuando pinchó en la Vuelta. Pero empecemos desde el principio que fué como un vaticinio de que lo que me esperaba.

Suena el despertador a las 6:30. Tengo previsto salir a las 7:00 am, aunque está a solo 50 km tenía que recoger el dorsal. Desayuno cereales y yogur. Todo lo había dejado listo la noche anterior. Ya en el coche, a la hora fijada, tiro para La Palma del Condado. En esta ocasión voy solo. Mi buen amigo Jon no se atreve a ir con la mujer a punto de dar a luz. En la autopista observo que el coche sube de temperatura muy rápido. A medida que avanzo la temperatura va subiendo alarmantemente, aunque sin llegar a la zona de peligro. Iba intranquilo. Llego al circuito de velocidad Monteblanco, punto desde donde partia la prueba, y todo fue entrar en la zona de parking y el coche dijo hasta aquí hemos llegado. Se enciende la luz roja de la temperatura y empieza a salir humo blanco del capot y agua por abajo. Por lo menos me llevó. No sé como volvería pero eso ya lo pensaré cuando termine la carrera.

Recojo el dorsal y me preparo para ir al cajón de salida que se hace desde la misma recta de salida, y nunca mejor dicho. Me coloco bien, estaré en la línea 20 y es que al ser un recorrido por pistas era muy recomendable coger un buen grupo si se quería hace un buen tiempo. He entrado sobre las 8:25 am y hasta las 9 no es la salida que finalmente se daría siete minutos después.

Como en todas las salidas, incluso en las neutralizadas como esta, se sale a revienta caldera. Se coge un par de curvas del circuito y después de sale por una de las escapatoria de los coche. Es mucha prieda suelta donde se forma un tapón y hay que descabalgar. Son 7 km de neutralización hasta llegar y salir del pueblo. Nos reagrupamos, miro para atrás y más o menos mantengo las misma posición que en el cajón de salida y además me encuentro bien.

Se da la salida real y de nuevo a jierro. No se da tregua. Me adelantan algunos pero yo tambien adelanto por lo que sigo manteniendo la posición. Era una pista rápida y además picaba para abajo. Se volaba. Para mi era un recorrido que me favorecía. Salvo 3 subidas todo lo demás era un continuo rompepiernas. Sobre el km 13 hay un repecho y en el grupo que voy no termina de coger a los que nos preceden. Decido hacer un esfuerzo en solitario para cogerlos y el repecho lo subo a tope. Me pongo a cola de ese grupo y me dejo llevar. Ibamos por un camino al lado de río Tinto sin tiempo de disfrutar del paisaje. Cualquier despide era una caída segura. Me encuentro bien y además calculo que estoy entre los 250-300 primeros. No está mal. Pero llega el km 20 y noto un movimiento raro en la rueda trasera. Miro el cuenta y marca 26 km/h, pienso que el movimiento se debe a lo pedregoso del terreno y la velocidad. Iluso de mi. Había pinchado. No me lo podía creer. Paro y reparo el pinchazo lo más rápido que puedo. La bombona de aire no me llena la rueda, tengo que coger la bomba de aire y con las prisas casi rompo la válvula. Veo como van pasando y eso me pone más nervioso. Tengo que repararlo lo más rápido posible para coger algunos de estos grupos. Pasan y pasan y creo que pasan casi todo. No sé cuando tiempo he podido perder pero si que he pinchado en el peor momento. Cuando más rápido de iba.

Monto de nuevo y ahora se me plantea otra carrera. Ahora soy solo yo. Empiezo a adelantar a ciclistas. Llego al primer avituallamiento y pido una bomba para terminar de llenar la rueda. Hay una pero nadie sabe donde está. Paso de esperar más tiempo y tiro p'alante. Así con la rueda medio vacia terminé la carrera. Sigo adelantando a ciclistas, quiero alcanzar algún grupo que me lleve, pero solo son ciclistas descolgado. Mirándolo ahora creo que me cebé demasiado en coger algún dichoso grupo. Los km van pasando, no levanto el pie y las dificultades que hay las voy superando muy bien (dentro de mis posibilidades). Llega el km 60 y empieza la subida al Manzanito es la más dura. Sigo adelantando a un rosario de corredores y me pregunto por donde iría si no hubiese pinchado. No es lo mismo ir en grupo que ir en solitario.

Por otro lado el sol empieza a apretar, o al menos yo empiezo a notar que aprieta. Hace 40 grados y eso a mediados de octubre. El año pasado esta misma carrera se tuvo que suspender por lluvia. Prueba palpable del cambio climático. Culmino la subida y lleno el camel en el avituallamiento. Me dan una pera fresquita que me supo a gloria más que nada por el frescor. La bajada la hago lo más rápido que sé y puedo. De vez en cuando me encontraba algún repecho donde intentaba no bajar mucho la velocidad. Había un repecho casi imposible de subir montado. Lo subí. El ciclista que iba andando se quitó para dejarme pasar y empezó a darme ánimos para que lo culminara. Apreté los dientes. Un quad de la organización se puso a mi lado durante varios kilómetros. Por un momento pensé que iba el último y se lo pregunté. Me dijo que no, pero que los que iban detrás iban muy lentos y se aburría y que yo llevaba un buen ritmo. Me halagó. La verdad es que sí llevaba un buen ritmo, pero me agobiaba tener a alguien detrás de mi. Logré alcanzar a otro ciclista y por fin se quedó con él.

Ya casi todo era terreno que picaba hacia abajo y llegó el km 84 donde empecé a pagar la factura de tanto esfuerzo en solitario. Ya el ritmo no era tan alegre. Tardé casi 2 horas en hacer los 20 km que quedaban. Ahí empezó un verdadero sufrimiento. Ya llegando al pueblo veo a lo lejos una cuesta. Pienso: joder a ver si no tiramos por la derecha. Tiramos por la izquierda y en que hora. El cuenta marcaban tramos de desnivel de hasta el 18%. Ya solo quedaban 5 km y me iba arrastrando como una serpiente. Faltaba un kilometro y de nuevo se acerca el de quad. Me saluda pero me llevo una sorpresa cuando veo a un tío que va dejándose llevar por el quad (creo recordar que era el dorsal 224). Me mira y hace la gracia de decirme que es la mejor idea que ha tenido. Yo le ignoro y me muerdo la lengua para no llamarle TRAMPOSO. Veo la meta. He terminado pero no fue lo que pudo ser. Ahora tengo que resolver el problema de coche y del volver. Mientras como un buen arroz llamo a la grua que nos llevará a todos, bici, coche y yo, a Sevilla.

Al final me salieron casi 110 km. Tragué polvo, cuatro veces tuve que echarle aceite a la cadena. Por cierto como anecdota, una de las veces que estaba echando aceite un participante me pide el bote. Es un bote pequeño de goteo y el tío me dice que si no lo tengo con spray. Lo miro y le digo ya se me ha acabado pero si quiere voy y se lo traigo.

Por el cuenta-kilómetro han sido 6:45 pero no contempla el tiempo que he estado parado, para saber la realidad tendré que esperar la clasificación. Y la próxima semana Paterna, la última de la temporada.

domingo, 4 de octubre de 2009

Querer y no poder

Sigo teniendo ganas de montar pero esta semana me le he tenido que pasar en blanco. El lunes fui al gym para descargar un poco las piernas después de la paliza del fin de semana pasado. El martes había planes para salir pero el diluvio que cayó nos hizo desistir. El miércoles intento arrancar el coche pero después de cinco meses parado no hay forma. La batería estaba descargada. Con la moto me olvido del coche y cuando lo necesito lógicamente no tiene batería. Dejo el coche en condiciones. Jueves. Mi suegra está en Sevilla y quedo con ella. El viernes toca AVE para estar con mi niña. Todo da como resultado no tocar la bici en toda la semana y esto ocurre cuando el sábado que viene está la carrera de La Palma. Como siempre me tocará sufrir.



Pero tengo un dicho para estos casos. Con paciencia y saliva se la metió el elefante a la hormiga. Veremos como se da. Esta semana haremos algo para poder afrontar el próximo sábado dignamente el reto.

domingo, 2 de agosto de 2009

Depresión posvacacional

Después del fiasco de la Salzka y de las vacaciones había que volver a la cruda realidad. Al trabajo. Al trabajo en la oficina y en la bici. Cuando el lunes entro en mi despacho y veo la mesa me deprimo. Cuando el miércoles salgo con la bici de carretera, a las 7:30 pm y me tengo que volver después de una hora porque en la calle hace 42º y es imposible. Me vuelvo a deprimir. Creo que claramente sufro una depresión posvacacional.
En cuanto a la bici, como ya he dicho salí el miércoles y era imposible. El aire era caliente y te quemaba al entrar en la garganta, el agua era sopa y costaba verdaderos esfuerzos dar pedales por lo que después de media hora intentándolo me di por vencido y gire para casa.
El sábado salí con la flaca. Aún me quedan dos carreras para octubre y he decidido hacer una pequeña pretemporada tomándemelo con calma. No quiero que me pase como este año que empecé muy temprano y en mayo ya estaba fundido.
Me salieron 95 km y con algo de desnivel, que por estos lares es difícil encontrar. En el km 40-45 tuve un bajón de narices. Solo me había tomado un café y estaba deseando llegar a El Ronquillo (es el nombre de un pueblo) para comer algo. Viendo que no llegaba el pueblo eché mano de un gel. Eso, la tostada y el aquarius hicieron el milagro. En la vuelta por el mismo camino iba como un tiro. Me encontré como nunca. Fui mejor que en la ida. La verdad es que termine muy contento y disfruté. No suele ocurrir cuando salgo con la flaca porque la asocio más a los entrenamientos. Pero me gustó mucho, hasta el extremo de plantearme participar en alguna carrera. Ya veremos.
Hoy domingo tocaba salir con la gordita. No tenía intención de esforzarme mucho, después de la paliza de ayer. Me encontré bien y la ruta que había elegido no tenía mucho desnivel, aunque si era muy rompepiernas. Al final me salieron 72 km. En los repechos tiraba a tope para hacer la ruta un pelín dura y en las bajadas soltaba las piernas. No ha estado mál. Cuando he llegado a casa una relajante ducha y a recuperarme de mi depresión posvacacional, que mañana es lunes.

lunes, 27 de julio de 2009

Salzkammergut Trophy 2009 - El infierno blanco

Ya estoy de vuelta. Se acabó lo bueno y sobreviví a la Salzka 2009, una verdadera odisea. Pero empecemos desde el principio. El mismo viernes salí para Madrid con 2 maletones, una con la bici y otra con la ropa. El sábado salíamos para Barcelona, pero antes teníamos que pasar por Zaragoza. Para mi la ciudad gafe. Me paró la Guardia Civil para cascarme un multita. El tío decía que el soporte de la bici tapaba la letra del país de la matrícula.



Está visto que no soy bien recibido en Zaragoza. Las dos veces que he pasado he tenido problemas. Llegamos a Barcelona para coger el barco hasta Livorno. Salía a las 0:00 horas del sábado y llegaba a las 20 horas del domingo, aunque realmente llegamos con 2 horas y medias de retraso. Aún teníamos que llegar a Florencia. Nos costó 3 horas recorrer 100 km. Un horror la carretera italiana. A las 2 de la mañana llegamos al hotel. Allí como es preceptivo vimos el David de Miguel Angel y dimos una vuelta por la ciudad viendo los edificios más representativos. No teníamos mucho tiempo, nuestro próximo destino Venecia. Allí estaríamos 2 días. De Venecia que decir que no se haya dicho ya. Bueno puedo decir algo que no se haya dicho. Gentes, gentes y más gentes y caro, caro, carísimo. Nos costaba más una coca-cola que una pizza. 4,50 € el vaso.


El miércoles llegamos a Bad Goisern. Lo que más me impresionó fue el verde y las montañas. Todo estaba verde intenso y las montañas eran majestuosas. Es unn pueblo pequeñito y encantador que nos recibía con una tormenta muy respetable, pero sin frío. Era un aviso de lo que nos espera el día de la carrera. La casa que alquilamos era realmente espectacular. Fuimos al super y nos costó Dios y ayuda hacer la compra. Todo estaba en alemán y comprar cualquier producto era como jugar a la lotería. No salió del todo mal, salvo dos cosillas acertamos en todo.





El jueves salimos a visitar Salzburgo y yo mientras tanto sin tocar la bici. Por la mañana hacía un calor considerable y por la tarde llovía. Pensaba que este calor me vendría bien para la carrera. El viernes decidí salir a dar una vuelta para rodar un poco la piernas antes de palizón que me esperaba en sábado y además llevaba 11 días que no hacía nada. Cuando regresé fuimos a recoger el dorsal. El ambiente que se respiraba era de auténtico ciclismo. En la calle principal estaban montando un escenario en una carpa que está montada permanentemente, el arco de salida y mucho expositores.




Había que esperar hasta las 13:00 para recoger los dorsales por lo que decidimos comer y después de la siesta acercarnos. Sobre la 17:00 nos acercamos al instituto donde se recogían los dorsales. Como era perceptivo desde que llegamos tambien empezó a llover pero esta vez era diferente. Al agua, que eran gotas como monedas de 2 €, se le unió el viento. Tiró más de un stand. En un momento nos pusimos chorreando. Entramos en el instituto, estaba abarrotado de gente resguardándose de la lluvia. Recojo el dorsal y allí coindido con Jeús y Almudena, también de Sevilla. Da alegría encontrarse a alguien de tu tierra cuando estás lejos de ella. Almudena no corría, pero le estaba pesando no haberse inscrito. Me confiensan que están alli gracias a Noe, la de La cabra siempre tira al monte, Leyeron su crónica en el blog y se enamoraron de la carrera. (Noe vas a tener que pedir comisión).

Miro la bolsa para ver el dorsal personalizado, el chip y una colección de productos Powerbar. Afuera sigue lloviendo y no tiene pinta de escampar. Nos despedimos y nos marchamos para la casa. Nos pusimos pingueando y además la temperatura bajó mucho grados. Eso no pintaba bien para el día de la carrera. Recibo un mensaje de mi compi. Suerte y pedales. Gracias compi, me hizo mucha ilusión.

Y llegó el gran día. Durante toda la noche no ha dejado de llover. Me levanto a las 7:00 para comerme un plato de pasta, que no me entra pero me obligo, un plato de cerales que me dieron en la bolsa del dorsal y un yogur. Me visto de romano sin muchas ganas. Hace frio y sigue lloviendo. No me gusta empezar una carrera empapado pero no me he desplazado tan lejos para quedarme en la cama. Al llegar al cajón de salida no hay mucha gente. Todos están resguardándose de la lluvia y es que sigue lloviendo con fuerza. De nuevo coincido con Jesús que se está poniendo un maillot de invierno. Yo voy solo con unos manguitos y un chusbasquero. Llega la hora de la salida y con puntualidad británica salen. Digo salen porque me lo vuelvo a pensar. Ya estoy tiritando y aún no he empezado a dar pedales. Decido salir, ya que estamos aquí. Me meto en el pelotón y para mi empieza la carrera.

Decido tomármelo con calma. Me van adelantando pero no me importa, la carrera es larga y hay que dosificar. Nada más salir se empieza a subir. El pelotón se empieza alargar, es el momento de apretar un poco. Me siguen adelantando pero ya son menos y yo también empiezo a adelantar. Me siento bien y las sensaciones son buenas pero siguen lloviendo y mucho frío. Seguimos subiendo y para lo que está cayendo el terreno no está muy enfangado. Sigo adelantando a gentes y ya no me adelantan tantos. Sigue la subida. Para empezar no está mal que te metan 12 km de subida. No para de llover y cada vez tengo más frío. Las manos no me responden y es que no las siento. Y empieza a nevar. Lo que me faltaba. En la bajada el frío hace mella y en el primer tramo de bajada lo aguanto como puedo y adelanto a bastantes que están saltandos para entrar en calor. Quiero frenar y no puedo. No tengo sensibilidad en las manos y como puedo paro. En el dorsal tengo dos dedos de nieve. Ahora el que se tiene que parar soy yo. Quiero hacer una foto del paisaje pero no puedo. No me respondían los dedos. Quiero hacer pis y no tengo forma de bajarme el culote. Me empiezo a preocupar. Monto de nuevo en la bici para continuar con la bajada. Los tiritones me hacían mover el manillar. Ahora llega una trialera que ya es un río. Hay que bajarla a pata y el agua nos llega hasta el tobillo.


Tenía que llegar antes de la 13:00 al primer control, pero me daba igual quería terminar con aquel sufrimiento. Me dolía la cabeza, las manos eran como si me las hubieran cortado y los pies ... pues tampoco tenía pies, ni pies, ni muslos ni ná. Estaba deseando que se acabaran las bajadas. Por primera vez en mi vida me daba alegría ver una cuesta por pequeña que fuera. Me comentan que incluso granizó, menos mal que solo me cogió la nieve. La foto no engaña. La he cogido de la web de la carrera porque como he dicho yo no pude hacer ninguna.

Llego a los rápidos de Lauffen, cruzo el puente y una alemana de 2 metros me dice: finish, finish. Me quedo blanco. No puede ser. Aunque quería terminar con el sufrimiento, en el fondo no había llegado a Austria para hacer poco más de 33 km. Pensaba que no había pasado el control horario. La alemana de dice que si sigo la carretera durante 20 km llego a Bad Goisern. Sigo las indicaciones de la carrera y al final me salen en vez de los 20 que me dice la alemana, 40 más. Por un lado merece la pena porque lo paisajes son espectaculares pero el frio también lo es. No puedo subir piñones, ni platos. Los dedos no me responden. Ha dejado de llover pero la temperatura no sube y yo sigo tiritando y mojado. Un grupo se pone detrás de mi y los cabritos no me dan ni un solo relevo.

Estoy enfadado conmingo porque pienso que no he pasado el corte, pero la cuentas no me salen y pienso hacer una reclamación cuando llegue a España. De todos modos voy triste porque pienso que he fracasado. La alegría me la da mi niña. Está en la meta esperándome con la bandera de España. Se me saltan las lágrimas de felicidad, la pobre ha pasado más frio que yo mientras esperaba.

Me acerco y le doy un beso que me hace entrar en calor. Uff. Ella me intenta consolar, yo pensaba que me habían descalificado. Vamos a la casa andando, está muy cerca de la meta y doy una ducha. Que alivio volver a sentir calorcito y para la cena una sopita calentita que me supo a gloria.


El martes nos despedimos de Bad Goisern con la intención de volver el año que viene para saldar la cuenta que a quedado pendiente. Iniciamos el regreso a casa, pasando antes por Fussen para ver el castillo del Rey Loco. El miércoles dormimos en Innsbruck, y el jueves en Pisa. El viernes cogimos de nuevo el barco de regreso y de nuevo llegamos con retraso, menos que en la ida. Ya solo nos quedaba Barcelona-Madrid y a mi el domingo un Ave para Sevilla.

En Sevilla entro en la web de la carrera para ver la clasificación a sabienda de que yo aparecería con las iniciales QSD (descalificado). Pero me llevo la sorpresa del siglo. No me habían descalificado, habían suspendidos la carrera. Y yo pensando todo el tiempo que no había llegado a tiempo al control.

La dieron por finalizado en el km 33, pero es curioso en el km 22 de carrera iba en el puesto 805, en el 33 en el 587 y al final terminé en el 581. No es para tirar cohetes pero es mejor que estar descalificado y el mal sabor de boca desapareció aunque no las ganas de volver a hacerla. Lo más problable es que volvamos a encontrarnos para una lucha cara a cara contra el terreno y no contra la climatología extrema.

A mi amor darles las gracias por apoyarme en todas mis locuras y por esperar en meta para darme el mejor de los trofeos. Sus besos.

lunes, 29 de junio de 2009

24Doce. Para mi solo 10 horas

Nunca había corrido una carrera de 24 horas, pero me picaba la curiosidad desde que tuve noticias de esta carrera. Un año porque me parecía una locura, otro por miedo y este año ... pues la curiosidad mató al gato.

Llego a Madrid el viernes con el maletón de la bici y mi niña me recoge, desde luego tiene el cielo ganado conmigo. El sábado salimos sobre la 9:30 de la mañana y llegamos temprano a San Agustín para recoger el dorsal y montar la tienda. Tenía reservado un espacio para una carpa pero cargar con la bici y la carpa desde Sevilla hubiera sido un locura o misión imposible. Tenemos preparado el tinglado y los trámites burocráticos ya solo queda vestirme de romano. Me coloco en la salida 15 minutos antes. Me coloco al lado de una chica y leo en su casco Noe. Anda coño si es la del blog, la de La Cabra siempre tira al monte. Nos saludamos. Es un encanto de persona y mejor ciclista. Se da la salida y a la primera pedalada encuentro la bici rara. No sabía que era pero la notaba muy sensible de dirección. Iba inseguro y además me costaba avanzar. Se me enciende la bombilla y hay que estar gili.... no he apretado bien la dirección. Y para colmo voy pinchado. Buena forma de empezar. Termina la primera vuelta y allí está mi entrenadora personal. Fue a la tienda para traerme la llave, mientras yo cambiaba la rueda.

Empiezo la segunda vuelta. Bueno esto parece otra cosa. Ahora si es mi bici, antes parecía que me la hubieran prestado. Antes de llegar a las escaleras, donde estaba el banco de arena por lo que parecía un cauce de un río seco, se me va la bici de la rueda delantera y me pego la hostia. No me hice ningún daño y me levanté lo más rápido posible para no entorpecer a los que vinieran detrás. Me vuelto a montar y la cadena se rompe. Hay una foto donde se me ve con la cadena en la mano. No sé cuando se rompio. Si antes de la caída, durante o después pero me tuve que hacer el resto del camino a patas. Le había dejado las herramientas a mi querida entrenadora. Esto marco el resto de la carrera. Ya me lo tomé con calma. Llegó a meta y mientras me la reparan decidimos irnos a almorzar al bar.

Dos horas duro el almuerzo. Eran las cuatro de la tarde y solo había dado dos vueltas. Recogí la bici para dar la que sería la tercera. Iba con calma y precaución. No tenía prisa. Hoy mientras escribo esto me he dado cuenta de que no he hecho dos vueltas seguida. Hacía una vuelta llenaba el bidón, comía algo y hablaba con cualquiera, me volvía a montar en la bici y dar otra vuelta. Así me salían vueltas de 46 minutos. Tampoco es que estuviera mucho tiempo parado, entre 5 y 10 minutos. Al finalizar la 4ª vuelta le sugiero a mi entrenadora que deberíamos ir al super a comprar algo de fruta. Aparco la bici y para el super.

Doy otra vuelta y ya llevo 5. Eran las 9 de la noche y había que poner las luces, buen momento para cenar. Cuando nos damos cuenta son cerca de las 11:30 y a mi me entra un sueño que no puedo. Me pregunta si voy a coger la bici y digo que voy a dormir. Le doy la mayor alegría. No le hacia mucha gracia que saliera de noche aunque por falta de luces no iba a ser.

Termino el sábado con 5 vueltas en 5:20. No es nada. Pongo el despertador a las 4 de la mañana, pero me arrepiento y lo cambio a las 6. Y aún tenía dudas. Me costo trabajo coger el sueño y es que era la primera vez que dormía en una tienda de camping. Sonó el despertador y lo apagué para seguir durmiendo pero una vocecilla me decía: Tío has venido a correr no a dormir.

Me levanté sin hacer mucho ruido y me empecé a vestir otra vez de romano. La bici la había dejado en la zona de relevos y cuando llegue tenía dos dedos de polvo. Sobre la 6:30 empecé a rodar al principio tenía un poco de frío. Pensé que en la primera subida ya entraría en calor y la verdad es que empecé a encontrarme bien. Mejor que el sábado, al menos con más ganas. Eso si no daba dos vueltas seguida, era superior a mis fuerzas. Me paraba llenaba el bidón, comía y hablaba. Esa no es una mala táctica. Fueron 4 horas de pedaleo y al final el total de vueltas fueron 13.

Cuando salí de Madrid pensé en no volver a hacer esta carrera, me aburre mucho correr siempre por el mismo sitio, vuelta tras vuelta, pero hoy, ahora mientras escribo esto, me doy cuenta de que no me he esforzado y que podía haber hecho mucho más de lo que hice. Me encontraba bien y de no ser por el percance de la cadena tal vez hubieran sido más vueltas. Tambien tengo claro que la infraestructura que llevaba era mínima y para el año que viene nos lo tenemos que plantear de forma diferente. Una autocaravana sería genial.
Ahora estoy arrepentido de no haberme esforzado más y para quitarme la espinita tendré que volver el año que viene. Allí nos veremos.


lunes, 22 de junio de 2009

El ataque del oso perezoso al paticorto

Salí por última vez el martes 16, entonces llegó el oso perezoso me atacó y desde entonces no he hecho nada de nada hasta hoy. El martes salí con la de carretera. Jon tenía la de montaña en la playa. Salí de casa a las 18:30 horas zulú con un calor del copón. 43º. Hay que estar loco. Recogí a mi compi y tiramos para Pilas. El calor nos tenía alicaídos y no íbamos muy rápido. Además el viento daba de cara. La vuelta por el mismo camino fue otra cosa. La temperatura bajó, no mucho pero algo era algo, el viento nos empujaba y las piernas se empezaron a calentar. Al final nos salió 75 km y medio en 3 horas a una media de unos 25 km/h.
Al principio cuando salí de casa el pulsometro me marcaba muy pocas pulsaciones. Joder que bien me encuentro, me dije. Apreté un poco y el aparatito me indica que me bajan las pulsaciones. Algo no funciona, las pilas de la cinta se están agotando y no marca bien. Habrá que comprar una.

El miércoles decido no hacer nada, el jueves tengo la prueba de esfuerzo en el CAT. Y llega el jueves, no es el mejor momento para hacerme la prueba pero si es cierto que peor de lo que estoy no puedo estar. Me llevo dos sorpresas. Una buena y una mala. La buena. Yo siempre creí que medía 1,72 pero no, mido 1,73. Vale solo es un centímetro pero me hace ilusión. Realmente mido 173,2. Y la mala. Tengo una pierna más larga que otra, por eso lo de paticorto. No es mucho pero ese era el motivo por el que me lesionaba en la pretemporada cuando hacia carrera a pie. Si quiero correr seguramente tendrán que hacerme unas plantillas. Ya veré que hago, no me preocupa mucho porque en la bici no me molesta pero es algo que no se puede descuidar.
Llega el fin de semana y en esta ocasión es MJ quien viene a Sevilla. El sábado nos vamos a Fuenteheridos y nos quedamos allí todo el finde. No me llevé la bici y a cambio hicimos senderismo. Hay muchas posibilidades, tanto para la bici como para el senderismo. El sábado no sé cuando km hicimos pero el calor era asfixiante. No llegamos a ningún en concreto pero la caminata fue agotadora.
El domingo también hicimos lo mismo. Esta vez fueron 8 kilómetros. Llegamos a los Marines, un pueblecito entre Aracena y Fuenteheridos. Este sendero es parte de una GR que une Sevilla con un pueblo de Portugal, no recuerdo cual. Hacía mucho calor pero disfrutamos mucho de la caminata.


Hoy tocaba coger la bici. La había dejado en el taller la semana pasada y quería comprobar si funcionaba todo bien. No quería sorpresas en la carrera. En la ruta no he dejado de pensar en la prueba del fin de semana que viene. Nunca he hecho un 24 horas y no sé que me voy a encontrar. Pero me tenía que marcar un objetivo, no me puedo poner a dar vueltas y vueltas sin más. Al principio pensé en dar 30 vueltas. Esto eran unos 300 km. Era mucho. Lo bajé a 24 una por cada hora. Sin doy una vuelta en media hora me permitirá dormir esa media hora que me sobra. Que buena técnica, jejeje. Me rio yo solo. Bueno pues objetivo marcado 24 vueltas. Hay que estar zumbao.

En cuanto a la salida al principio no marchaba. Hacía más calor que en el propio infierno. El termómetro marcaba 39º. La vuelta se hizo más llevadera y las piernas empezaron a funcionar algo. Tengo claro que no estoy bien. Puedo estar a un 60 0 70% y esto pinta muy mal para las próximas citas. Las 24 horas de San Agustín y Salzkarmmergut Trophy. Una dar pedales y dar pedales y cuando estés cansado de dar pedales pues das más pedales, la otra una tortura continua con 3.500 de desnivel.

Y todo esto, señores con una pata más corta :-))) Lo dicho, veremos como termina esto.

lunes, 18 de mayo de 2009

101 Ronda - Finisher fracasado

Después de tanto entreno, tantas horas encima de la bici no pudo ser. Terminé pero el objetivo marcado no lo conseguí y lo más doloroso es que hasta hice peor tiempo que el año pasado a pesar de haber entrenado más. Así de injustas son las carreras. Pero empecemos con la crónica.

MJ, mi pareja llegó en el AVE desde Madrid el viernes y después de comer salimos para Ronda. Llegamos sobre la cinco de la tarde. Descansamos un poco y sobre las seis fuimos a recoger los dorsales. Me encanta el ambiente en el polideportivo. Esperamos a otro dos que también se quedaban en la casa. Un chico y una chica.

Para cenar una locura. No había ni una mesa. En una restaurante nos "acomodaron" un sitio y pudimos cenar y para la casa para poder descansar.

Amanece el sábado, el día grande. Un día precioso y caluroso. Nos levantamos a las 8:30, hasta las 10 de la mañana estaba abierto el cajón. No me entraba el desayuno. Los nervios no me dejaban comer. Me tomo un café y una tostadita. Cuando nos dimos cuenta el tiempo se estaba echando encima. Metimos las bicis en los coche. La casa estaba en Arriate, un pueblo a 5 km. de Ronda. Rápidamente nos fuimos a la entrada del campo de fubtol y menos mal que nos colamos porque entramos y cerraron las rejas de entrada. Había mucha gente fuera que tuvieron que entrar por otro sitio. El campo de futbol estaba lleno de ciclistas por todos los sitios. Entre ciclistas y duatletas eramos más de 4.000. Se da el cañonazo de salida. Sí un señor cañonazo de artillería, aunque yo no ví el cañón, y lentamente vamos saliendo del campo de futbol. Una vez fuera buscamos huecos para tomar una buena posición. Cruzamos el Puente Nuevo y llegamos a la rotonda donde nos paran para dar la salida definitiva. Allí estamos casi media hora hasta que se da la salida real. Antes he tenido la oportunidad de probar mis nuevos frenos que puse la semana pasada. Solo los había probado en una salida anterior y frenan mucho más que lo que tenía. En un momento dado antes del parón tuve ocasión de probarlos y bloqueé la rueda trasera en medio de una curva. Casi beso el suelo.

Mis frenos nuevos


A las once y diez se da la salida. Se va por asfalto y ahora al principio de va muy rápido. Quiero adelantar posiciones porque después viene uan subida no muy dura pero donde se forman tapones y hay que echar el pie a tierra. Nos dirigimos a Arriate y se va muy, pero que muy rápido. Y el Lorenzo empezando a calentar. Llega la primera subida importante: la cuesta de las salinas. La voy subiendo bien hasta que a falta de unos 200 metros para coronar, el que va delante de mi echa píe a tierra y me hace echarlo a mi. Me quito lo más rápido que puedo para no joder al que venía detrás de mi. Ahora nos dirigimos a Setenil. En la bajada me trague todo el polvo del mundo. Tenía que tener cuidado porque no veía un pijo. Me gusto por donde pasamos. Era una calle cubierta por una gran roca. Tengo que volver a ese pueblo. Allí me está esperando mi cariño. Me ve, me paro y nos damos un beso. Era mi primera parada en un avituallamiento (jeje). Me salté el avituallamiento oficial porque creí que llevaba más agua de la que realmente había en el Camelback (fué un acierto congelar el camelback). Al salir de Setenil viene una subita corta pero con mucha pendiente. Llevaba poco más de 50 km. y me encontraba bien y además dentro del tiempo que llevaba previsto. Ahora empieza una subida constante que empieza en el km. 59 y termina en el 68. Yo sin agua y el sol pegando de lo lindo. Empiezo a encontrarme mal, deseando llegar al puesto para rellenar el camel. Masco polvo y las gafas tienen una capa que casi no veo. Casi no veo a mi niña que estaba esperándome en otro punto. Gracias mi amor por darme ánimos y apoyarme en mis locuras.

Llego arriba y me paro en el avituallamiento. El legionario me rellena el bidón de aquarius y yo me relleno el camel. No se le da importancia a la cosas hasta que no las tienes y en aquel momento el agua era como oro liquido. Ningún manjar podía suplir ese trago de agua. Ahora toca bajada hasta llegar al cuartel de la Legión. Allí nos ofrecen comida caliente pero paso de largo. Creo que esa parada es una trampa porque con el calor que hacía ponerte a almorzar y después dar pedales, como que no.

Salgo del cuartel y me da miedo lo que viene. La subida a la ermita. Ya la subí en el Homenaje de marzo pero hoy me parece un monstruo de siete cabezas. Estoy en el km 77 y no me encuentro bien. La subida sin agua creo que a echo mella. Me paro para hacer un pis y el color me dice que no me he hidratado bien. No tengo fuerzas y aún me queda pasar por dos tormentos. Empiezo la subida y creo que en el momento que hacía más calor. No tengo fuerzas y pongo pie en tierra. No tengo fuerzas ni para empujar la bici. La subida se me hace interminable. Miro el pulsometro y no bajo de 150 ppm. y eso que voy andando. A la mierda el objetivo de las 6 horas y medias. Subo jadeando deseando ver la dichosa ermita. No sé cuanto tiempo estuve en la subida pero a mi me pareció una eternidad que me dejó muerto.

Cuando llego a la ermita, toca bajar. La cuesta de la Raspa creo que se llama. Voy escuhando música. Era un pasodoble y pienso "joder como nos reciben este año en el pueblo". Cuando me acerco a la cuesta veo que llevan a la Virgen en unas parihuelas. Hoy por lo visto es la romería. Un puñado de ciclistas vamos detrás de la Virgen como si fueramos penitentes. La escena me pareció subrealista. La verdad es que nos dejaron paso en una de las cerradas curvas y nos lanzamos para abajo hacia Montejaque. En la carretera veo a mi cariño ubicandose para verme de nuevo. La saludo y esta vez no me paro. Si me paro no tengo fuerzas para arrancar. Ella me grita que se va a la cueva del gato para verme de nuevo. Valeeeeeeeeee le grito. No puedo más estoy roto. Ahora mi objetivo a pasado a ser el de, por lo menos hacer el mismo tiempo que el año pasado. Bajo por la carretera a toda pastilla, pero hasta en las bajadas me encuentro mal. Cuando no hay fuerzas ni se sube, ni se baja. Paso por la cueva de gato y MJ no está, he bajado más rápido que ella. En el momento que tengo cobertura en el móvil la llamo para decirle que se vaya para la meta, que ya he pasado.

Me quedan 10 km y ya me cuesta hasta llanear. No puedo más y me pregunto que coño hago yo allí, que qué se me ha perdido. Son los peores momentos. Ya me da igual el tiempo que haga, me da igual incluso terminar. Me quiero ir a la casa y darme una buena ducha. Quiero que todo ese sufrimiento se acabe. Pero me queda subir el tajo. Creo que son 2,5 km pero son los más largos del mundo. Voy tirando de la bici como puedo. Estoy agotado. Me paro para tomar aire pero no hay suficiente aire. Pienso que queda poco, que la meta está ahí y de donde no hay fuerzas, ni energias mi mente las saca. Estoy en Ronda, solo me queda una subidita ridícula y ya todo es bajada hasta meta. Esa subida demuestra lo mal que voy. Me cuesta un mundo y me siguen adelantando ciclistas. Me adelanta hasta una hormiga coja. La gente que está en la acera me anima.
- Venga que es lo último que te queda.
- Vamos que ya está hecho.
- Vamos campeón.

Llego a la bajada y me dejo caer. En otras ediciones metía plato. La gente aplaude como si llegara el primero. Entro en la Alameda y busco a mi niña. Una legionaria me sella y me felicita:
- Enhorabuena caballero. No se guarde el pasaporte que se lo van a pedir.
Escuchar eso me pareció mejor que escuchar un coro de angelitos.

Yo le doy las gracias y a cinco metros me pican el tiempo, un desastre 7:53, pero he de reconocer que en ese momento me importaba muy poco. Me cuelgan la medalla y estoy deseando ver a mi niña que no veo aunque la tengo casi enfrente. Cuando por fin la descubro entre la gente me acerco a ella, nos abrazamos y nos besamos.
- Enhorabuena campeón. Estoy muy orgullosa de ti.

En ese momento se me saltan las lágrimas. Otro año más he terminado aunque no he conseguido ninguno de los objetivos. Soy un finisher fracasado.



Y dentro de 2 meses, tal día como hoy estoy corriendo la Salzkammergut. Miedo me da.

Frecuencia Media: 151 ppm - Distancia 105 - Velocidad Media 14,1 km/h - Cadencia Media 75

miércoles, 13 de mayo de 2009

Todo está consumado

El sábado es el día esperado. Es para mi como la carrrera del mundial, la de la olimpiada. Es la carrera en la que busco la mejor marca. Es la carrera por la que entreno todo el año. No sé que tiene y por que me cautivó pero disfruto de su ambiente, de sus paisajes, del compañerismo. Es una carrera que tiene algo especial y engancha. Es los 101 de Ronda.

Pero hoy había que entrenar. No iba a avanzar en el estado de forma, pero tampoco me iba a perjudicar y si me ayudaría a recuperar las piernas de la paliza de Valverde y a mantener el tono. Me fui a rodar a un circuito con solo dos o tres repechitos y todo lo demás llano.

Desde aquí a todos los cientuner@s suerte y pedales. A disfrutar. Y recordad El dolor es temporal, el orgullo es para siempre. Nos vemos en Ronda.

Frecuencia Media: 135 ppm - Distancia 42,9 - Velocidad Media 19,6 km/h - Cadencia Media 72

domingo, 10 de mayo de 2009

6ª Ruta BTT de Valverde - Copa Provincial

La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. No sé si la dichosa ley dice que si algo sale mal toda saldrá mal. A mi me salió todo mal. Empecemos y para eso hay que retroceder dos días. Al jueves. Tengo vacaciones y me voy a Córdoba a ver los Patios. Quedo con mi pareja y pasamos dos días pateandonos todos los jardines. Preciosos, llenos de coloridos y olor. Y yo mientras tanto acumulando cansancio.

Regreso a Sevilla el viernes por la tarde y nada más llego voy a la tienda de bicis a comprar geles y barritas que no tenía. Llego con el tiempo justo. Ya en casa empiezo a preparar las cosas. Quien me lee ya sabe que tengo muy mala cabeza. Lo dejo todo preparado y el despertador preparado para la 6 de la mañana. El pueblo esta lejillo de Sevilla y además la carrera empieza a las 8:30. También me queda recoger el dorsal, por lo que el madrugón es obligatorio.

Suena el despertador y empieza a aparecer el tal Murphy. He quedado con Jon a las 6:30 para salir juntos. Meto la bici en el coche y ... mierda tengo que echar gasolina. Llego a la gasolinera que está cerca de casa y ... están cargando los depósitos. No pueden echar gasolina. Tengo que ir a otra que está en el quinto coñ... Ya voy tarde al encuentro.

Traspaso todos los bartulos al coche de Jon y salimos. Vamos algo retrasados pero podemos recuperarlo en el camino. Pero de nuevo aparece el Murphy.

- Por donde tiramos, por La Palma o Trigueros.
Me pregunta Jon
- Tira por el desvio de Trigueros. Es un poco más lejos pero la carretera es mejor.

Error. Esa respuesta nos suposo casi 50 km más. Ibamos tardes y parió la abuela. Al final llegamos a las 8:20. Nos preparamos y para la línea de salida. No nos da tiempo a desayunar.

La salida se da a las 15 minutos después de los previsto. Empieza a chispear pero no hace frio y estas gotas vendrán bien para asentar el polvo. Me he propuesto terminar en 6 horas y media y eso me servira de referencia para Ronda.

Las sensaciones cuando salgo son ... no tengo sensaciones. Ni buenas, ni malas, solo tengo ganas de hacer un pis pero en plena salida no es el mejor momento. Es un recorrido duro, la prueba es que de las 1000 plazas solo se cubren 330. Se anuncia un desnivel acumulado de algo más 2.800 metros.


Voy regulando y los kilómetros van pasando. Hasta el 25 es un continuo rompepiernas que va haciendo mella. Pero en las primeras rampas duras de nuevo aparece el Sr. Murphy. El cambio no funciona bien, no puedo usar ni las coronas 8 y 9. Jodete y aprieta los dientes. (Me va a escuchar el del taller). En la primera subida, sobre el km. 15, la iba subiendo bien pero con esfuerzo por el tema del cambio hasta que el que iba delante de mi echa el pie a tierra y nos hizo patear a todos los que veníamos detrás. La otra subida importante llega sobre el km. 20, es corta pero tiene una pendiente media del 10,5%.

Al pasar por el primer avituallamiento decido seguir. De mis provisiones me tomo un gel y un trozo de barrita. La siguiente subida son 5 km. al 5%. Sigo intentando meter las coronas más grandes y no hay forma. Me voy notando vacio. Y llegamos al famoso cortafuegos. Ya bajarlo a pata era dificil, para bajarlo montado había que ser muy pro. Yo como buen globero lo bajé pateando. Llego al km 50 y me siento totalmente vacio. Me paro a comer algo; naranjas y plátanos. Y cometo otro error, no relleno el camelback.

Voy por una zona de toboganes que me van quitando las pocas energías que me quedan, hasta llegar a otras de las subidas del recorrido. Son poco más de 5 kilómetros con un desnivel medio del 7,5%. Voy muerto. Cada pedalada es un sufrimiento. Voy con el platillo y la septima corona pero no puedo. Intento meter las más grandes sin exito. Continuo con mi sufriento y aún quedan dos subidas importantes. Llego a un punto de control y pido agua desesperadamente. No hay aunque puedo beber algo gracias a un motorista. Muchas gracias desde aquí.

Ahora toca subir una cuesta que llaman el Anglirú. Son 1,7 km. a una media del 9,8%, con tramos de hasta el 13. Tengo que echar pie a tierra. No puedo seguir. El hombre del mazo me dio de pleno. Bueno me dio el hombre del mazo, el de la pica y hasta el de la guadaña. Estaba desfallecido y para colmo empieza a llover con fuerza. Y de nuevo el hijo de p... del Sr. Murphy. Voy subiendo y aún no sé como me caí. Tengo el codo hinchado y morado y el culo como el vaticano. Lleno de cardenales. Me quede sentado en el suelo, pensado si me quedaba allí esperando que me recogieran. No tenía ni fuerzas para levantarme. Como pude lo hice y seguí subiendo. Me adelantaba todo el mundo. Estaba deseando llegar al punto de avituallamiento. Volví a comer fruta, había más cosas pero era lo único que me apetecía. Me deben de ver mal por que me colman de atenciones.

-Come mientras yo te lleno el cameback.

Me dijo un chaval, mientras otra chica me llenaba los bolsillos de barritas. Desde aquí muchas gracias. Si he de ser sincero me dieron ánimos para continuar, pero las alegrían duran poco en la casa del pobre y yo era un pobre, pobrícimo en energía. Continue sufriendo y aún quedaba una cuestecita. Nada 3 km y medios al 8%. Me estaba muriendo encima de la bici. Lo de terminar en 6 horas y media se iba cumpliendo hasta el km 50, hasta que se acabó la gasolina. No exagero pero en llano no podía ir a más de 7 km/h. Una vez coroné ya solo quedaba un rompepiernas siempre tirando hacia arriba. Cuando llegué a la meta me paré estaba desorientado y no sabía para donde tenía que ir para el encuentro con Jon. Menos mal que me estaba esperando en la meta. Terminé, no sé como. Había quemado 6000 kcal, había repuesto no más de 200 calorías y el resultado de esta ecuación es PAJARON y 7 horas 25 minutos.
Joder como me he enrollado.

Frecuencia Media: 148 ppm - Distancia 95,2 - Velocidad Media 13,3 km/h - Cadencia Media 68