Si vences a muchos eres el mejor, pero si te vences a ti mismo eres poderoso

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domingo, 6 de junio de 2010

La crónica tardía del Soplao

Han pasado dos semanas desde lo de El Soplao y aún tengo un sin sabor por no haberla terminado, por no haberme esforzado, por habérmela tomado como una marcha cicloturista, pero empecemos desde el principio.

Salgo de Sevilla en el Ave con destino Madrid, allí me recoge mi manager y ponemos rumbo a Cabezón de la Sal. Llegamos tarde, sería sobre las 10 de la noche. Descargar el equipaje, tomar posesión de la habitación, recoger el dorsal y cenar. De vuelta al hotel vimos una máquina que despachaba leche. La recomiendo. Estaba espectacular. Al final era algo más de las 12 de la noche cuando nos metimos en la cama.

Toda la noche la pasé muy inquieto, dando muchas vueltas y es que cuando llega un reto importante. A las 6 de la mañana ya estoy despierto, aunque me quedo en la cama un rato más, a la espera de que suene el despertador. Por fin es la hora. Nada más levantarme mi primera premisa era desayunar bien, y vaya si lo hago. Me voy para el cajón de salida son la 7:20 y creo que ya está casi lleno.
Esperando que den la salida miro el ambiente y me recuerda muy mucho al de Ronda. Gente con ilusión, otro con preocupación y todos con ganas de que de la salida. Me entero que han dado la salida por la algarabía y grito de la gente, pero yo aún no me muevo. Es lo que tiene cuando salen 3000 tíos. Pongo el polar en funcionamiento y joder no me acordé cambiarles las pilas. Iría sin pulsómetro. Cuando por fin me muevo mi primera intensión es adelantar posiciones, como hago en Ronda, pero lo pienso mejor y voy tranquilo. Solo hay un objetivo: terminar. El de los tiempos ya será para otro año. Se forman tapones, otros quieren pasar hasta por encima de otro y yo sigo con mi tranquilidad, admirando el paisaje. Realmente estoy haciendo una cicloturista.


De pronto, sería por la abundancia del desayuno y por el casi litro de zumo que me bebí, me entran ganas de ir al baño y no para soltar líquido. Decido seguir, no era el mejor momento. De hecho no lo hice en toda la marcha. Iba a reventar. Llega el primer avituallamiento y fiel a mi premisa paro para comer y beber. Continuo la marcha y voy disfrutando del paisaje y del ambiente. Me adelantan muchos, pero yo también adelanto y el suma y resta me deja más o menos en la misma posición de salida. Llego al avituallamiento del Soplao y me quito el chaleco que llevaba. La temperatura está empezando a subir como en mi tierra. Y pasando por Monte Aa y Ruente me paro en el avituallamiento que hay antes de empezar el Moral. De nuevo me pongo ciego. Creo que hasta llegué a engordar. El Moral una tortura, cuando creía que ya estaba arriba, un giro y más subida. Pensaba que ya no había más montaña, pues sí la había y lógicamente con su correspondiente subida. La subía en bici pero más que la inclinación se me estaba haciendo más duro la longitud. Pocas veces he subido puerto de tantos kilómetros y eso que todavía quedaba otro aún más largo. Lo subí entero en bici y solo paré cuando vi una fuente para refrescarme y llenar el bidón. Cuando coronó el Moral pregunto lo kilómetros que llevaba hecho y me indican 80. Voy bien, sin calambre y sin dolor de espalda. Lo único que me estaba escociendo el culo. Bajamos para el siguiente avituallamiento pero esta vez solo cogí una naranja y un plátano. No me entraba nada más. Hasta coronar el puerto de Palombera quedaban 20 km. Estos si se me hicieron largos, eternos. Cuando por fin llego, exactamente en el cartel que pone el nombre del puerto y la altitud (1260 metros) pincho. Eran las 8 de la tarde. No tardo mucho en reparar la rueda y como he parado al lado de un nevero me estoy muriendo de frio. En un terreno sube baja llego a Venta Vieja, dejo la cámara pinchada y me tiro para Juzmeana. Era en bajada y la verdad que iba rápido y adelanté a todos los que se ponían a tiro. Al salir de una de las últimas curvas, antes de llegar a Los Tojos me encuentro una gran piedra en medio del camino. Logro esquivarla con la rueda delantera, pero con la trasera me la como entera y la reviento. La bici empieza a culebrear y voy controlando el zigzagueo hasta que consigo pararme. No llevo más cámara y un parche no me soluciona nada. A los que adelanté, me adelantan ahora. Ni uno, ni uno solo me preguntó si me pasaba algo, o si necesitaba algo. Yo que si veía a alguien en la cuneta le preguntaba si tenía problema para solucionar la avería, ahora que lo estoy yo ni tan siquiera me avisan de que llegan por detrás. Pasan y estoy seguro que piensan: que bien ya he adelantado a uno. Bueno, me chocó mucho esa actitud y el error fue unicamente mio.

Al llegar a Los Tojos me encuentro a unas personas de protección civil. Se ofrecen para llevarme hasta Juzmeana, donde hay un puesto de asistencia. Le digo que no, que ya estoy retirado y hacer eso es hacer trampas. Aquí termina los 10.000 del Soplao para mi. El año que viene nos volveremos a ver las caras.

El camino de regreso en el coche me permitió una charla muy agradable con estas personas de protección civil, que me dejaron en la misma puerta del Hotel en Cabezón. Cuando me estoy duchando me doy cuenta de que no me duele nada y lo único que con la ingesta de plátano y el culo escocido, tengo complejo de mandril, por lo demás nada solo ganas de volver.

Para el año que viene iré de nuevo pero esta vez sí será para vencer a los 10000 del Soplao.

PD. A Noe la veo desde lejos, sin posibilidad de saludarla. A Pablobk nos cruzamos en el Moral, yo bajaba y el subía. En otra ocasión será.

lunes, 17 de mayo de 2010

Valverde del Camino o crónicas de una petada

Está visto que este año no es mi año. Si el año pasado terminé todos los retos, este año por una cosa o por otra no termino ninguno. Pero empecemos por el principio. La noche la paso nervioso, despertándome cada dos por tres. Tenía ganas y esperaba hacer una digna carrera. Acordándome del año pasado, que llegamos con el tiempo justo, decidí salir media hora antes de lo que tenía previsto. Me vino muy bien, por que llegué con tiempo suficiente para poder desayunar tranquilo.

En la salida no hay más de 300 personas. Es una carrera dura y la gente se no acude en masa. Se da la salida controlada por las calles del pueblo. Ya en la afueras del pueblo se da la salida real y se lanza la carrera. Mis dos temores iniciales era pasar los dos controles. Uno en el km 25 y otro en el 46 y los dos los pase bien o por lo menos los pasé. Más me hubiera valido no pasar uno de los dos y así evitarme el sufrimiento. Llega el km 25 y empieza la primera subida importante. No lo subo mal. Son 5 km duro pero tengo que darme prisa para llegar al siguiente control antes del cierre. En el km 46 está el segundo avituallamiento. Tomo naranjas y aquarius y sigo con la marcha. Al poco me encuentro con un fuerte descenso, aunque los descensos en Valverde requieren un capítulo aparte. Unas de las dificultades que se dan en esta carrera, independientemente de las subida, es que en los descensos no puedes recuperar. Terminas igual o más cansados que subiendo. Es agotador.

Toca subir para después bajar el famoso cortafuego, desde hace algunos kilómetros voy junto a un ciclista de CC Monge. Se llama Jesús. En las bajadas me dejaba y en las subidas le pillaba. Cuando empezaba la subida me lo encuentro en el suelo. Se le habían montado los músculos. Le di una pastilla de BCAA, que después yo eché de menos. Me pidió que siguiera y como se quedaba con el motociclista que cerraba la carrera decidí seguir mi camino. El cortafuego como era de esperar lo bajé pateando. Me paro en el avituallamiento que hay abajo y esperé a Jesús. Cuando estaba a punto de irme lo vi aparecer en el inicio de la bajada. Iba por el km 60 y llevaba 4 horas y medias. Llegaba la subida que me mató, después me enteré que se llamaba Peñas Blancas. Ahora tocaba subir al que llaman el Anglirú. En esta edición no me quedó más remedio que patearla. Estaba muerto pero mi único objetivo era terminarla. Superado este escollo ya solo queda uno. Estoy en el kilómetro 87. Cruzo un riachuelo. No sé si es el mismo pero he perdido la cuentas de las veces que me he mojado lo pies. Hubo un vadeo en el que me llegó el agua hasta la rodilla. Ya todo me daba igual, solo quería llegar.

Miro el cuenta y está anclado en el km 89,9. Lo miro, lo vuelvo a mirar y los kilómetros no avanzan. Se ha quedado bloqueado. No sé cuanto me queda para llegar y estoy realmente reventado. No me lo pienso. Veo un coche de la organización y decido abandonar. Me dice que solo quedan 6 km para llegar, pero es tal el agotamiento que me da igual. Como si hubieran sido 500 metros.

Ya en el pueblo, mientras me comía un bocata, se formó una tertulia muy agradable con la gente de la organización. Cada uno contando sus batallitas ciclistas. Muy agradable.

En cuanto a la ruta de PM. Bien todo. Bien señalizada, bien los avituallamientos, bien el paisaje, bien la dureza, bien todo. Una carrera muy recomendable. Así da gusto.

Y en cuanto a mi … me hace replantearme todo. Este año no tiro. Por un motivo o por otro no termino ninguna carrera, me cuesta un tremendo esfuerzo levantarme para ir a correr. El año pasado sin ir más lejos terminé todo lo que me propuse y este año en cambio me las veo y me las deseo. Eso me hace reflexionar y tal vez necesite un descanso. He decidido tomármelo con calma. Solo voy a hacer la carrera que ya tengo pagada. Me quedaré con el Soplao, la 24Doce, Partena y La Palma del Condado. Esta será el resto de mi temporada.

viernes, 14 de mayo de 2010

Velando armas



Sigo entrenando, lo que me cuesta es escribir algo. Llego cansado y lo que menos me apetece es ponerme delante de la pantalla del ordenador, después de haber estado todo el santo día.

La semana pasada salí dos días con la flaca y las sensaciones eran extrañas. Realmente no sabría decir como me encontraba. Si bien o mal. El pulso subía cuando realmente lo requería pero en el momento que dejaba de requerirlo, inmediatamente bajaba hasta las 120 ppm, incluso hasta la 100. De hecho la pulsación media en mis salidas suele rondan entre 140 y 145. Decidí parar los entrenamientos. Cierto es que también me sentía un poco cansado. No volví a hacer nada hasta el siguiente lunes.

El lunes ya todo volvió a su ser. A mi medias de pulsaciones, a mis sensaciones conocidas. No sé si es mejor o peor. Me quedo con la duda que resolveré este sábado en Valverde del Camino.

Salí ayer para preparar las piernas para lo que me queda mañana. Si ya el año pasado sufrí el mayor pajarón que ser humano puede sufrir, este año no sé que podrá ocurrir. Han elevado la distancia, 101 km, y el desnivel a algo más de 2.600. Además desde el último maratón que no superé el corte, me obsesiona que no pueda superar los de esta carrera que además hay 2.

Desde luego será un buen test para ver como estoy para el 10000 zumbaos, perdón quiero decir Soplao, del día 22. Pero primero terminemos lo que viene mañana. El tic tac no para y las grandes citas están llegando.

domingo, 2 de mayo de 2010

5 de 7 = 300

Ha sido una semana muy fructífera. De 7 han sido 5. Cinco días en lo que he salido. Los días entresemana me he limitado a hacer entre 40 y 50 km. En tiempo unas dos horas. Siempre voy por los mismos sitios. Si es con la flaca tiro para La Doblas, si es con la gorda el camino que cojo es el de los depósitos. Así que el lunes para Las Doblas, el martes para los depósitos y el miércoles ni para un sitio, ni para el otro. Quedé con Jon en los pinares. Un circuito al que de dimos cuatro vueltas.

El sábado tenía intención de hacer una salida larga con la flaca, para ello me levanté temprano. Calculaba unos 140 km pero al final se quedaron en 55 entre la ida y la vuelta. Reventé la rueda trasera. Le hice una corte de 2 centímetros. Visto el panorama lo mejor era volverse. Además las sensaciones no eran muy buenas y encima tenía compromiso familiar ineludible, porque si faltaba mi madre me cortaba los OO.


Hoy domingo salí con la gorda. La primera intención era hacer una kilometrada. Es la unión de varias rutas que lleva tiempo rondándome la cabeza pero o no encuentro el tiempo o la ganas. Hoy no encontré las ganas. Desde el principio no subía el pulso, pero en cambio iba rápido. Creo que es una buena señal producto de una semana de entreno. Subí la cuesta de Castilblanco a ritmo. Son unos 9 km con algunos tramos donde te encuentras en el pulsómetro cantidades de hasta el 16%. A mitad de la subida tuve que echar mano de un Power gel, no tenía hambre, aunque solo tenía un café en el cuerpo, pero no dejaba de pensar en comida. Claro síntoma de que necesita algo. Corono y me tiro para abajo para llegar lo antes posible al bar, para desayunar. Bajando veo una imagen que me marca para el resto del día. Unos caballos están en medio de camino y cuando me oyen llegar se quitan de en medio. Tienen las patas delanteras atadas. Muy juntas. Los movimientos son … lastimosos. Me dan pena, les cuesta quitarse. Yo me paro, no quiero asustarlos para evitarles más daño y paso despacio.




Pero no pasa nada estamos en España. Donde se llama fiesta nacional al cruel espectáculo de torturar a un animal, donde los perros son el regalo de reyes para unos niños y cinco meses después yace en la cuneta de una carretera, donde tirar un animal desde el campanario de una iglesia es una tradición, donde maltratar animales es cultura, tradición, fiesta. Donde la violencia gratuita es el pan nuestro de casa día. Es España donde se piensa que todo lo que nos brinda la naturaleza, es propiedad y está para usarlo a nuestro antojo. Hay que ser hijos de putas sin escrúpulos para atar así a unos animales tan nobles como los caballos. Perdón no es el sitio para escribir sobre esto pero hoy no me he podido resistir.

En cuanto al resto de la ruta la vuelta por el mismo camino se me hizo pelín larga. Al final me salieron 90 km. Ha sido una semana productiva. 5 días de 7 en los que he recorrido casi 300 km. No está mal. Mañana a descansar que me lo he merecido. Y por favor no hacer daño a los animales, ello no se lo merecen.

miércoles, 21 de abril de 2010

Los 4 mosqueteros

Hoy es fiesta en Sevilla. Han cambiado una, no sé cual, por el día de hoy para que la gente vaya a la feria. Yo he preferido irme con la bici. En un principio tenía pensado hacer una ruta larga con la flaca, quedo con Jon y cambio de planes. Ahora sería con la gorda. Tras otra llamada al dúo se une Pablo y el punto de partida sería desde Cala. Quedamos en una gasolinera, pero para adelantar tiempo decidimos encontrarnos en la carretera.
Cuando me alcanzan, y digo me alcanzan por que también se unió Pepe. Yo no lo sabía y cuando Jon me adelanta intento ponerme detrás, pero un coche no me deja. Hasta que llegamos no sabía que era el coche de Pepe. Volví a adelantar a Jon y el tío seguía erre que erre. Jon se descojonaba viendo las maniobras. Cuando nos debíamos para entrar por la carreterita donde nos esperaba Pablo y el coche rojo también entró me di cuenta de que venía con nosotros. Al bajarnos del coche todos nos reíamos.
El día estaba nublado pero la temperatura era muy agradable. Los cuatro mosqueteros comenzaron la ruta. Lo primero era una bajada que luego tendríamos que subir. 300 metros al 20%. Eso sería la guinda del pastel. La ruta era un continuo rompe piernas. Sube, baja que entre charla y risas se hacía ameno. Llegamos a la cuesta de la culebra y hay cada uno subió a su ritmo. Cuando coronamos nos volvimos a reagrupar, ahora tocaba bajar. Pinchó Pepe y aprovechamos para hacernos una fotito.

El buen ambiente ha sido una constante en toda la ruta. Era hora de volver y los hicimos por el paso restringido de la Ruta del Agua. Bordea un embalse que nunca he visto como hoy. Estaba al 100%. El tiempo nos estaba respetando y aunque en cualquier momento podía descargar con fuerza solo lo hizo cuando llegamos. Nos libramos por poco.

La bici para el coche y de vuelta a casa. Ha sido un buen día y una buena ruta. Por cierto los 300 metros del 20% los subí muy, pero que muy bien.

lunes, 12 de abril de 2010

Me falta tiempo

Los días son más largos, pero me faltan horas para hacer todo y puestos a elegir sacrifico las entradas en el blog. Un pequeño resumen. En Semana Santa salí el miércoles. Fue la única salida de esa semana. La siguiente semana tripliqué las salidas. Martes, miércoles y jueves. El recorrido siempre es el mismo. Si salgo con la gorda cojo el camino hacia los depósitos. Me salen unos 40 km y un desnivel de 290. Si cojo la flaca la distancia se alarga a 55 km y 400 de desnivel. No es mucho pero es que salgo de trabajar a las 6, a toda pastilla llego a casa me visto de romano y, como máximo, media hora después de salir de la oficina ya estoy dando pedales. Me salen más o menos 2 horas, a medida que vayan oscureciendo más tarde podré alargar las salidas pero ahora mismo es lo que hay y con ello me tengo que conformar. Cuando llego a casa después de la ducha, la cena y a dormir que a las 7 suena el despertador. Vivir en Sevilla es muy agradable, pero no es el mejor lugar para entrenar. Es plana como las tetas de la Barbie.
Este fin de semana corro la maratón de Constantina, a ver si por fin termino una prueba porque este año no he tenido un buen comienzo. Y dentro de nada llega el Soplao, este es el dragón al que me he propuesto vencer este año.

domingo, 28 de marzo de 2010

Bienvenida primavera

Después de 12 días sin tocar la bici y solo intentado sobrevivir con el spinning llega un fin de semana donde puedo disfrutar de la bici y del buen tiempo. Hacía bastante tiempo, tal vez demasiado. Esta semana han llegado muchas cosas buenas. La primavera, el buen tiempo, el olor a azahar (aquí en Sevilla huele por cualquier calle), el cambio de hora.


Con la alegría de la primavera me apetecía una ruta larga con la flaca. Me tengo que empezar a poner las pilas para el Soplao, quedan menos de 2 meses para el gran reto. Me llamó mi compi pero él ni tenía tanto tiempo como yo. Para poder salir junto, él alargo su tiempo de entreno y yo lo acorté. Llevábamos mucho tiempo sin salir juntos.

Nos encontramos cerca de su casa y como había mucho tráfico elegimos otra carretera más tranquila. Para endurecer la salida decidimos subir Las Doblas 3 veces y hacia allí dirigimos nuestros pedales. La primera subida la hice a 15 km/h, la segunda y tercera a 14. El compi en la tercera como siempre se picó con otro, yo por mi parte ni quise, ni pude y subí a mi ritmo. Ya arriba tiramos para casa. Al final salieron 75 km, la verdad es que tenía pensado hacer 50 más.

El domingo cogí la gorda, en un principio había dos objetivos: ver como estaba el terreno y rodar. A los primero bien, el terreno no estaba nada mal bastante roto por algunos tramos pero se podía ir, aunque con algo más cuidado. Los segundo, lo de rodar, solo lo conseguí en la ida, la vuelta me pasan 2 ciclistas no iban rápidos, yo estaba parado poniéndome bien el ipod cuando inicio la marcha los adelantos sin mucho trabajo. De nuevo me paro, esta vez para coger el teléfono, pero la conversación se alarga un poco y cuando emprendo la marcha están bastante lejos. Empiezo a dar pedales y como ellos van de paseo al poco tiempo los veo. Ellos también me ven y aligeran la marcha. Esta vez el que se pica soy yo. Voy a por ellos. Están algo lejos pero por lo menos los veo. El camino es un continuo rompe piernas y poco a poco me voy acercando. Cuando los tengo a tiro, me quedo a unos 5 metros, esperando para recuperarme y dar el hachazo definitivo. Así anduve algunos km hasta que de nuevo sonó el teléfono y esta vez la conversación fue más larga, siendo una distancia insalvable.

Levanté el pie y lo que quedaba de regreso lo hice más tranquilo. Llegué a casa satisfecho por el entreno y porque por fin se ve el sol, que ya ni me acordaba de cómo era.

sábado, 13 de marzo de 2010

III Maratón Ratobatense – Bollullos par del Condado

Se va la lluvia pero queda el barro y eso es lo que no hemos encontrado hoy, aunque un poco menos de lo que cabía esperar pero en las zonas que aparecía eran verdaderos lodazales que costaba superar si tenías la suerte de elegir la trayectoria buena, si no era así te tocaba meter el pie hasta el tobillo. Y cuando no había barro, había arena. Esa arena suelta que te frena como si llevarás un ancla. No había grandes desniveles pero el terreno no te hacía echarlo de menos.

En cuanto a mi, después de ser desde ayer un año mayor, no ha sido para tirar cohetes. A las 7 am suena el despertador, me quiero levantar pero tengo que luchar contra la pereza para no seguir durmiendo. Desayuno un tazón de cereales que no me entra. Nunca desayuno tan temprano pero me obligo, la verdad que con un gran esfuerzo. Salgo a la hora prevista y llego con tiempo suficiente para poder aparcar cómodamente y prepararme y recoger el dorsal sin agobios. Hasta me dio tiempo a desayunar otra vez, ahora si café y tostada.

Ya en el cajón de salida la espera, unos 20 minutos, no se me hace larga. Estoy situado en medio. Se da la salida y damos una vuelta de 4 kms por el pueblo y yo me mantengo más o menos en el mismo sitio dentro del pelotón. Nos reagrupamos todos y se da la salida oficial con una pequeña mascletá. A los pocos kms, 2 ó 3, se forma el primer tapón por el barro. Era pisar y hundirte como si fueran arenas movedizas. Lo mejor era coger la bici en peso porque si no el barro se pegaba como una lapa y multiplicaba el peso. Vuélvete a montar hasta que de nuevo más fangales. A eso había que unir que lo caminos estaban hechos polvo por los regueros, algunos de mucha profundidad y con grandes escalones que te obligaba a estar muy pendientes si no quieres pegarte una leche.


Y yo cómo me encuentro? Ya por la mañana, al levantarme sentía un pinchazo en la garganta y una tos nada agradable. Me puse el pulsómetro y no bajaba de 90 pps. No es normal en mi y más recién levantado. No le quise dar importancia pero después sí la tendría y me pasó factura. Durante toda la carrera. He estado la mayor parte del tiempo en la zona roja. He sacado una media del 90%, aunque las sensaciones no eran mala el motor iba demasiado acelerado. En el reglamento hablaba de que en había un corte a las 12:45 en el km 0, pensé que debido al estado del terreno lo habían suspendido. Resulto erróneo mis cábalas, en lugar de 0 eran el 50. Cuando llegué no más de 3 minutos, ya estaba cerrado y no nos dejaron continuar a los 3 ó 4 ciclistas que teníamos intención de hacer los 90 km. Resignados hicimos el km que no quedaba para llegar a meta.

El inicio de temporada no ha sido nada bueno. En el primer maratón me perdí y en el segundo no he pasado el corte. Estoy sufriendo el parón que tuve por culpa del accidente de moto. Espero mejorar la forma por que el 17 de Abril me espera Constantina con 106 km.

En cuanto a la organización he de reconocer que ha sido estupenda, bien señalizada, con avituallamientos decentes, solo ha sobrado barro y un poco de intransigencia pero el línea general muy bien.

lunes, 1 de marzo de 2010

I Maratón Santa Olalla

Ayer empecé el ciclo de carreras y la primera cita fue en Santa Olalla del Cala. El sábado salí a rodar un poco con la de carretera. Fueron algo más de 33 km a ritmo tranquilo. Y llegó el domingo. El despertador lo puse a las 6:45, lo apago y dudo entre seguir durmiendo o levantarme. Ha llovido bastante por la noche pero me decido y me levanto. A las 7:30 ya estaba en el coche, ahora me quedaban 70 km hasta llegar al pueblo.

El día ha amanecido claro, hacía tiempo que no veíamos el sol por estos lares. Al llegar al pueblo una persona de la organización me indica donde está la zona de salida y el parking. Todo eso fue un espejismo. No creo que haya una segunda edición por lo mal que ha estado organizada la primera.

Dejo el coche y me voy a recoger el dorsal. Había tres mesas. Ya se empieza a ver la desorganización. Eran las 9:20 y todavía estaba en la cola pero había que ser paciente y darles una oportunidad. Al final la salida se da a la 9:30, media hora después de lo anunciado.

De da la salida y lo mejor, lo único mejor el paisaje. Al principio, sobre el km 5 se inicia un descenso por caminos estrechos y algunas zonas con fango. Ahí se me iba la bici y me daba un poco de yuyu por que si te caías por el lado equivocado de dabas una leche que algunos metros. Ahí me adelantó hasta el del triciclo.

Sobre el km 30 empieza una subida de unos 5 km, me tomo un powergel y tira milla. Me encuentro bien, voy subiendo con fuerza y adelanto a algunos. Echaba de menos carteles indicando el camino y cuando iba solo, que fueron muchos km, tenía la sensación de que iba perdido. Pedir que pusieran carteles con los km que quedaban era pedir demasiado. Entramos en Zufre, donde estaba el primer avituallamiento, pido algo de comer un simple plátano. No había y no es que se hubiera acabado, es que no nunca los hubo.

Salgo del pueblo y me encuentro con una cuesta de 18%. Es un km y medio que subo mejor de lo que me esperaba. Había divido la carrera en 3 etapas de 30 km, del total previsto y digo previsto, eran 91. Al final salieron unos pocos más. La segunda etapa ya estaba terminada. Ahora en Higuera de la Sierra llegaba un tramo de piedra suelta, con escalones que se hacía, al menos para un globero como yo, imposible subir o bajar. La bajada también la hice pateando.
Al llegar abajo no sé para donde tirar y no me lo pienso, llamo por teléfono a alguien de la organización para que me índice. No había ni un puto cartelito que te indicara algo. Llegué a pensar que algún bromista lo había quitado, porque no era normal que en un punto tan crucial no hubiera algo que te indicara.
Me llaman para indicarme el camino y al llegar a un cruce me veo a otro ciclista que había roto el cuadro en la bajada anterior. Estaba esperando que le recogieran. De nuevo en solitario me empecé a emparanollar por que en 60 km solo me había picado una vez. Empecé a pensar que me había saltado un control.

Llego a un descenso por asfalto de 6 km que se me pasó en un pis pas. Al llegar al final del descenso veo me solo me quedan 20 km me tomo mi último gel y encaro la última parte con alegría. Es un continuo sube baja que va haciendo mella, pero aunque ya van faltando las fuerzas la alegría de terminar me ayuda. Estoy en el km 90 y no veo el pueblo. Algo falla. No sé si el cuenta kilómetros o la carrera. Supero el 91 y el 92 y el 93 y 94 … y sigo sin ver el pueblo.
Se me acerca un coche y me dice que me monte. Así sin más. Le digo que no que sigo. Me vuelve a decir que soy el único corredor que había en carrera. Al final resulto ser mentira. Sigo dando pedales, sin ver un puñetero cartel indicativo y por intuición cojo la carretera después de 5 km por fin veo el dichoso pueblo. Llego a lo que sería la meta y no hay nadie que tome tiempo. Me resigno y pienso que he llegado fuera de control. Como algo que buena falta me hacía y cuando voy para el coche llega otro ciclista y me pregunta que donde pican el tiempo. Le digo que no hay nadie y coge un rebote del 15, yo lo cojo del 20 porque el cabrón de la furgoneta me dijo que yo era el único ciclista en la carrera y lo peor es que todavía había gente que aún no había llegado. Un desastre.

Ha sido la primera edición y o lo mejoran todo y digo todo o mucho me temo que no habrá segunda edición. El Circuito Provincial de Huelva tiene pruebas de una excelente calidad y esta prueba tiene una materia prima, el terreno, extraordinario pero la organización ha sido pésima, con carencias en todos los aspectos, personal, carteles, avituallamientos, organización. Deben mejorar todo, yo también.

En cuanto al tiempo no tengo un tiempo oficial. El cuenta marca 7:09:23, pero aquí no se cuenta las paradas para echar aceite, llenar el camel y bajar la zona de piedras. Si se empezó a 9:32 y yo llegué a las 17:05 me sale un tiempo de 7:35 y 102 km y el cuenta no está mal.

domingo, 21 de febrero de 2010

Me siento identificado

En este video más de uno se sentirá identificado. Yo, el primero.

domingo, 14 de febrero de 2010

Que termine el invierno por Dios

Sábado 13

No se puede salir por el campo, está todo lleno de barro, los caminos destrozados y rotos. Así que lo mejor es salir por carretera. Cogí, como otras tantas veces, la N630 con un frio del carajo. El día amenaza lluvia pero no podía desperdiciar el día de entreno. El invierno se me está haciendo muy largo. Pasan los días y los días y no se ve el sol.

Me abrigué tanto que realmente no pasé nada de frio. Es más llegué a casa con todas las capas empapadas de sudor. De primera capa llevaba una camiseta, de segundo un maillot de manga larga que tiene pelitos por dentro y lo suelo usar cuando las temperaturas no son tan bajas como para llevar una chaqueta, y de tercera capara una chaqueta con todos los tex que puede llevar una chaqueta. Y por supuesto culote largo de invierno, de mucho invierno. Solo me faltaban los escarpines de neopreno y el buff.

El sol empezó a salir, pero no calentaba nada. El campo estaba verde, pocas veces he visto ese verde en Sevilla. Es una verde más de Asturias o de Galicia que de estos lares.

En cuanto a la salida en si. Las sensaciones no fueron malas. Me encontraba bien y llevaba una cadencia alegre. El pulso se contenía y las ganas de montar en bici hacían el resto. Me encontraba tan cómodo que cuando llegué a la Venta del Alto, decidí bajar la Media Fanega. Son 4 km con una pendiente importante y constante. La subí cómodo. La última vez que la subir tuve que meter todo el desarrollo, en esta ocasión me guardé dos coronas. Al coronar paré para tomarme un merecido desayuno. Hasta ese momento solo tenía en el estómago un café y un power gel.

El regreso, era casi todo descenso hasta casa. En poco más de una hora estaba en casa. Muy satisfecho del entreno de hoy, aunque con más frio que un perrito chico.
Domingo 14

Día de los enamorados. Felicidades a todos los que aman. Y me refiero a amar personas, la bici no cuenta.

Si ayer hacía frio, hoy hace más. El termómetro marcaba 3º. Por favor que se acabe este cruel invierno ya. Necesito sol. Elegí tirar para Castilblanco de los Arroyos. De nuevo me sentí muy cómodo encima de la bici. El pulso se mantenía bajo, le costaba subir pero las sensaciones eran muy buenas y el ritmo alegre. Al llegar a Burguillos, en una rotonda por la izquierda pasa un grupo de ciclistas de unas 30 ó 40 unidades. Iban como una locomotora. Estaban a 200 metros, pero por mucho que me esforcé no pude coger la cola.

En Burguillos empieza la subida a Castilblanco. Son unos 10 km en constante subida. Alcancé a 4 que se habían descolgado. Aguanté detrás de ellos unos pocos metros, pero como siempre me ocurre los adelanté. Realmente quería ir a mi ritmo. Solo les saqué unos metros y después me adelantaron. Lograron descolgarme, pero de nuevo los alcancé. Esta vez no tuve ocasión de adelantarlos. Ellos se pararon para desayunar con el grupo, yo lo hice un poco más adelante en el bar que suelo hacerlo.

Ya de regreso, por el mismo camino coincido con el grupo. Bajan a toda leche y me empiezan a adelantar. No me apetece ir con la lengua fuera en una bajada y los dejos ir. Aunque seguramente se me hubieran ido de igual forma.

El regreso sin novedad pero con mucho frio y como resumen de la semana, 3 días de spinning en doble sesión y el finde, 160 km con muy buenas sensaciones.

Por Dios que se acabe de una vez este invierno!!

domingo, 31 de enero de 2010

La ruta de los 3 embalses

Este fin de semana ha sido el primero que hago con la gordita desde que empezó el año. El sábado amaneció frio pero el sol lo iluminaba todo. Se preveía un buen día de bici. Casi sin pensarlo imaginé la ruta. Era el enlace de varias rutas que no pude realizar al completo pero que queda en el debe hasta hacerla tal como la imaginé en un principio.

La llamé la ruta de los 3 embalses. Se me ocurrió por que cruzaba 3 embalses. No me digáis que el nombre no es original. Cruzaba el embalse que hay en Alcalá del Río, el de Castilblanco de los Arroyos y el que está en los Lagos del Serrano. Por cierto todos los embalses estaban desembalsando agua. Era la primera vez que lo veía, antes estaban más seco que el ojo de un tuerto. Hasta llegar a Alcalá fui por carretera después todo era por caminos. La primera dificultas me llega en el km 29. Casi 10 kms de subida con grandes porcentajes, creo que se llama el Cerrón o algo parecido. Lo subo sin poner el platillo, lo que me da una alegría y mientras subía decidí no ponerlo en todo el trayecto. Y lo conseguí, aunque no sin esfuerzo.

Hasta arriba del todo hay que subir

Ya en Castilblanco un merecido desayuno y de nuevo a continuar camino buscando cruzar el segundo embalse. Después de un suave y continuo ascenso llega una bajada de 3 km que me lleva a los pies del embalse. Todo lo que baja, sube y ahora tocaba subida. Voy a echar mano de una gel y mierda!!! me lo he dejado en casa. No llevo absolutamente nada que llevarme a la boca pero no queda más remedio que seguir.
El embalse de Castilblanco

Cruzo el tercer embalse y llego a La Cantina. Allí repongo fuerzas con un aquarius. Tengo la opción de subir la cuesta de la Culebra o tirar por el paso restringido. Elijo la segunda opción. Tenía curiosidad de ver el embalse lleno. Nunca lo ha visto tan lleno. La visión que tenía del embalse era muy diferente a como estoy acostumbrado verlo. Al llegar al final del paso restringido es donde cambio de opinión y decido buscar la carretera. Estoy hecho polvo y me estoy empezando a encontrar vacio. Me quedan 20 km para llegar a casa y la verdad es que no sé como lo voy a hacer. Veo una gasolinera y es como si hubiera visto un oasis en pleno desierto. Compro una barrita y la devoro. Esa me servirá para llegar dignamente aunque queda pendiente la ruta tal como la concebí en un principio. De todos modos me salieron 103 km y disfrute muchísimo. El campo está precioso y no me encontré nada de barro.
Hoy domingo he vuelto a salir para rodar un poco. Hoy si me he encontrado barro en el tramo de la vía verde. Los todo terrenos han destrozado la vía, formando verdaderos fangales. He elegido coger este camino para ver como está, tengo intención de hacerlo cuando salga de la oficina y habrá que ponerle el foco a la bici porque el regreso será de noche. Ya veremos.

Ha sido una semana bastante productiva en cuanto a los entrenos. Lunes a miércoles, sesión doble de spinning. Jueves y viernes descanso y el fin de semana 155 km.

martes, 26 de enero de 2010

Por fin me llegaron los Reyes

Ayer recogí mi regalo de reyes magos, con un poco de retraso pero ha merecido la pena la espera. Mi niña le pidió a los Reyes que me trajeran un manillar de carbono, el Specialized S-Works, pensando que el mío era irrecuperable para el tema de los acoples. Cuando me lo enseñó observé que en las puntas tenía unos casquillos en el interior para reforzarlo. Lo vendían suelto y ya está puesto en mi manillar y solucionado. Ya tengo los acoples puestos.

Visto el tema le pedí a mi MJ que lo descambiara y en su lugar le pidiera a los reyes magos la única pieza que aún era la original con la que venía la bici. Una potencia.

Y este es el regalo.


Ya está puesta y deseando probarla. Cuando fui a recogerla por curiosidad pesamos la bici. Para ser una doble no está mal 12 kg.

En cuanto a los entrenos estoy subsistiendo gracias al spinning, en doble sesión. A ver si me atrevo a salir de noche y puedo intesificar los entrenos.

domingo, 17 de enero de 2010

Seré capaz

Este finde, entre los dos días, he hecho 151 km. Aún me faltarían 14 para completar los que hay que hacer en El Soplao. Este era el pensamiento que tenía cuando llegue a casa. Pensé en el lío que me había metido, en si sería capaz de superar ese reto. Por un momento dudé pero también pensé que si no lo intento no lo sabré. Y recordé el cartel de la foto. Nada es imposible

Con respeto a la salida de hoy de nuevo con la flaca, aunque ya estoy deseando de coger la gorda pero como está el campo es una pena. Por fin salimos Jon y yo. Prácticamente hacía casi 3 meses que no coincidíamos. Unas por su bebe, otras por mi accidente, otras por el trabajo y otras por la lluvia. Hoy por fin sí. La verdad es que con él los entrenamientos son más completo. Siempre me lleva un punto, o dos y hasta tres, por encima,
Cogimos la carretera de Gerena, Aznalcollar y Sanlucar La Mayor, con la subida a la cuesta de Las Doblas, por ciento llena de guardias civiles por lo de la visita de unos parásitos de la sociedad a Sevilla. Todavía no me he enterado quienes era.
En algunos tramos escuchábamos los tiros de los cazadores. En teoría no pueden disparar apuntando hacia la carretera pero lo escuchábamos tan cerca que nos dimos prisas. Por si acaso. Cuando íbamos por la recta, interminable recta de 15 km que une Aznalcollar con la cuesta, con media lengua fuera porque Jon iba apretando, escucho un psssssss. Era la rueda trasera de mi compi. Había pinchado. Me vino de lujo ese pinchazo porque me permitió recuperar el aliento.
Solo quedaba subir la cuesta y después todo para abajo. Me paré en casa de Jon para adelantar un poco el sillín. Hace casi una año que tengo la bici de carretera y no he sido capaz de modificar la posición del sillín. Principalmente por pereza.
Ya en solitario cojo camino para casa. Estoy algo cansado pero satisfecho. Veo el progreso pero me queda mucho por mejorar.

sábado, 16 de enero de 2010

Mejor de lo que esperaba

Hoy tenía 3 opciones. Una jugar al padel, otra salir con la gordita por Aracena y salir con la flaca. Al final me he decantado por la carretera. Al padel hace mucho que no juego, ir a Aracena me apetecía, lo que no me apetecía era llegar rebozado en barro. Al final en carretera que es más limpio.

La primera sensación sobre la bici no eran nada buena. Sentía las piernas pesadas pero la verdad es que el ritmo no era malo del todo. Decidí coger el camino del último día que cogí la bici. Más que nada para comparar.

Durante el trayecto me cogieron algunos grupetas, quise ponerme a rueda pero no pude mantener el ritmo de ninguno. Cierto es que si he cogido a algunos ciclistas solitarios. Hoy ha sido el día en el que he visto más ciclistas por la carretera. No sé si será porque después de tantos días de agua, la gente estaba ansiosa por salir. Visto el panorama decidí coger mi ritmo sin preocuparme de quien me pasara y a medida que avanzaban los km me encontraba mejor.

Siempre que me pongo de pie se me sube el pulso, creo que más de la cuenta, y me puse a experimentar posiciones. Copié la de Contador. Muy vertical encima de la bici y con cadencia, haciendo bailar más la bici. Me encontré mejor que con la postura anterior que era más inclinada sobre el manillar.

Tenía intención de llegar más lejos pero empecé a sentir calambre, paré para desayunar y decidí regresar por el mismo camino, cambiando los planes iniciales.

Cuando llego a casa descargue los datos del cuenta y me llevo la sorpresa he bajado en 15 minutos el tiempo de la última vez. Me sentí contento y a la vez incrédulo. Las sensaciones nada han tenido que ver con el tiempo realizado.

Mañana a disfrutar de otro día de bici con la flaquita.

miércoles, 6 de enero de 2010

Vuelto a montar en bici

Por fin puede realizar una salida. Salí con la flaca, como está el campo no era plan de llevar rebosado en fango. Al principio, era por la ganas, por el mono de bici y la alegría de volver a montar, llevaba un ritmo alegre. Hacía frío pero hoy no me quejaba por nada. Los Reyes Magos me habían traído dos regalos: un poco de sol y bici.



Cojo la antigua N630 y tengo intención de llegar a La Venta El Alto, desayunar y volver por el mismo camino. A la postre resulto una ruta demasiado ambiciosa para mi estado de forma actual. Cuando llevaba 30 km pensé en darme la vuelta. El pulso iba siempre disparado y empecé a sentir síntomas de calambres. No era cuestión de darme la vuelta a 7 km y medios del objetivo. Y además, aunque iba sufriendo este sufrimiento me hacía sentir vivo y no como las últimas semanas.



El regreso fue un suplicio y eso que la carretera tendía a bajar. Casi siempre con las pulsaciones por las nubes. Intentaba mantener un ritmo mínimamente decente pero me era imposible. Mi estado de forma está bajo 0. Se me hizo realmente eterno el camino de vuelta. No veía la hora de llegar y cuando por fin llego y miro el tiempo veo que he hecho 20 minutos más que la última vez que hice la ruta y aquel día no fue de los mejores.

Me queda mucho trabajo por delante pero al menos ya puedo trabajar. Ahora solo es cuestión de recuperar el tiempo perdido, pero sin cebarme.

lunes, 4 de enero de 2010

Mas vale tarde que nunca

Más vale tarde que nunca y por eso antes de todo desearos un Feliz Año, que se cumplan todos los deseos económicos, sentimentales, deportivos, físicos o de cualquier otra índole. Que la felicidad os acompañe, bueno que también me acompañe a mi un poco.

Llevo un mes sin tocar la bici y lo que es peor sin hacer nada de nada. La herida va mejor pero mejora muy lentamente. Me dicen que al ser una quemadura tan profunda, casi de tercer grado que es lo máximo, es un proceso lento y doloroso. Cada dos días tengo que sufrir las curas que son muy pero que muy dolorosas. Creo que queda poco para recibir el alta definitiva.
Y hoy, ni corto ni perezoso he ido al gym a probarme encima de la bici. He hecho una horita de spinning y el experimento no ha salido mal. El día de Reyes a ver si puedo salir con la flaca, y por tercera vez empezará el día 1 de la pretemporada.
Aún no tengo definidos los retos para este año pero ya ha caído el primero. Sabéis cual es el dorsal del próximo ganador en Master 40 de los 10000 del Soplao?. Tachan, tachan (redoble de tambor). El 431.
Ya tengo hasta el hotel reservado y cuando le pregunto al tío que donde está situado, me dice:
- En una horilla.
- Joder po no está lejo. No dices que está en el pueblo?
- Si hombre. Está en una orilla de la salida. Orilla sin hache.
- Ah, vale perdona pero pensé que era una horilla de tiempo. Es que en mi tierra se dice acera.
Buenos pues eso que nos vemos en Cabezón de la Sal el 22 de Mayo. Bueno nos veremos en la salida por que yo llegaré de madrugá.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Reflexiones intrascendentales postaccidental

El principal recuerdo que me viene a la cabeza del accidente es la voz de la propietaria del coche diciéndole a alguien que la culpa era mía y la voz de un hombre preguntándole si había llamado a la ambulancia. Yo intentaba levantarme pero estaba mareado y con los ojos cerrados permanecí en el suelo. Cuando logro incorporarme, a trancas y barrancas, lo primero que me dice la buena señora es que si rellenamos los papeles. La miro con desprecio. No puedo, ni tan siquiera, mantenerme de pie y solo se preocupa de una mierda de papeles. Al hombre que llamaba a la ambulancia le pido que anule el aviso. Fui al hospital por mi propio pie.

Hoy que hace un día soleado, frio y luminoso yo estoy aquí en reposo con la pierna estirada sin poder disfrutar de la ruta que tenía preparada y me da por pensar y reflexionar. Pienso en lo diferente que es el mundo de la bici con el otro. Pienso en el compañerismo y la solidaridad que se vive en una ruta en medio del campo, donde cualquiera sin conocerte se para y te ayuda. Por el simple hecho de ser ciclista. Globero, pro, amateurs, de flaca o gorda da igual perteneces a la gran familia que son los ciclistas y eso es motivo más que suficiente para proporcionar la ayuda. Incluso en una carrera donde todos compiten contra todos, también contra uno mismo pero lo que nunca se abandona es la solidaridad. Me viene a la cabeza, fue en una carrera de Ronda, cuando en un accidente un ciclista se quedó con el accidentado hasta que llegó al hospital y después pidió que lo llevaran al punto donde lo habían recogido para continuar con la carrera. No se conocían eran simplemente ciclistas. He visto, incluso yo mismo lo he hecho, dar tu única cámara a uno que había pinchado cuando aún tenía por delante 25 km. Y si pinchaba yo, ya me la daría otro.

Que diferencia este accidente con el que tuve en la bici. Allí incluso rompí el casco del golpetazo. Uno se preocupaba de cambiarme la cámara, otro esperaba a mi lado a que llegara en coche médico y escuchaba como los que pasaban preguntaban si estaba todo controlado.
Me viene a la cabeza la muerte de Xavier Novell. No lo conocía pero cuando leí en un blog la noticia de su fatal accidente sentí una gran pena. Un gran dolor por alguien al que no conocía pero que compartía la misma afición. Me sorprendí en mitad de la ruta, la del Camino de Santiago, pensando en él y rezando una oración. Quizás lo único que podía hacer.

Aquí en casa, desperdiciando un buen día de bici, con la pata tiesa, dolorido he llegado a la conclusión de que me siento orgulloso de ser y pensar en ciclista. Que miramos la vida desde otro punto de vista, quizás el que nos proporciona estar sentados en esos ridículos sillines. Que si hubiera más ciclistas en el mundo, tal vez sería un mundo mejor.

Creo que hoy estoy de bajona.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Estas imágenes pueden herir tu sensiblidad

Después de un magnífico fin de semana de 4 días por tierras turolense y nada de bici, el disgusto. Hoy y mañana tocaba sensión de gym y ya estaba preparando la salida del próximo finde. Mi gozo en un pozo. Un accidente con la moto que puede dejar en el dique seco por lo menos una semana. No tengo ninguna rotura pero sí estoy muy dolorido del golpe y la rodilla con quemaduras de 2º grado.



Como en todas las pretemporadas de nuevo me vuelvo a lesionar. No ha habido ninguna pretemporada, desde que empezó mi afición ciclista y ya hace algunos años, en la que no haya tenido que sufrir un parón por lesión.
A ver como se desarrolla todo y puedo coger la bici este finde, aunque sea solo para pasear. Pero ahora mismo estoy hecho una mierda.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Un paseo de 75 km

Por fin, después de casi un mes con la bici de montaña en el taller, pude recoger a la gordita. Al final la horquilla que le han puesto es la Sid Team y lo mejor de todo es que como se habían equivocado me respetaban el precio de la Race, que era la que yo había pedido. Cojonudo. Ya solo quedaba estrenarla. El único pero es que en la carrera de Paterna, el cegato que protezó con la bici rompió la punta del manillar. Lo hemos cortado 1,5 centímetro por cada lado pero los acoples no se agarran bien y se mueven. He decidido no ponerlos. A ver como se da.

La ruta ya estaba elegida, después de ver el blog de Pablobike, me apetecía disfrutar de bici y paisaje. Regulé la horquilla y el amortiguador que también lo han revisado y a las 9 en la calle. La primera impresión encima de la bici es que ha cambiado. Las reacciones son otras. Son más vivas y a las vez más progresivas. Incluso la dirección es más rápida. Creo que ese cambio viene debido porque antes en la otra horquilla el eje de las ruedas se apoyaba al final de los brazos de la horquilla. En la nueva está desplazado. Pero lo me más me gusta es que se lo come todo. Creo que he encontrado el punto idóneo.

En cuanto a la salida de ayer me apetecía una rutita por la sierra. Aquí en Sevilla, la más cercana no necesidad de coger el coche es la Sierra Norte. No hay grandes desniveles pero si mucho rompe piernas. No es el mismo paisaje de la sierra madrileña, pero es lo que hay y la verdad hay un tramo que sí me gusta mucho.
Al principio noté que no tiraba, que las sensaciones no eran buenas. Ya en el primer repecho el corazón se me salía por la boca. Decidí tomármelo como un laaargo paseo de 75 km. Iba descubriendo las reacciones de mi nueva horquilla y a la vez disfrutando de una fría mañana de bici. Notaba que me costaba llanear, pero no tanto subir. Pensé que sería por haber cogido estos días atrás la flaquita. Al principio empecé a comerme la cabeza, pero decidí no preocuparme y simplemente disfrutar del paseo.
A medida que consumía kilómetros las sensaciones iban mejorando. Llegué a lo que es el paso restringido de la Ruta del Agua y allí me tomé mi primer gel. Solo tenía en el cuerpo un café y aún me quedaban 14-15 km hasta La Cantina, donde suelo desayunar. Ese es el tramo que más me gusta, en el que más disfruté. En el que sentí los sonidos del silencio. Era paz lo que sentía. Después del desayuno tocaba volver a casa pero ante tenía que superar la cuesta de La Culebra. Me sentí mejor que en otras ocasiones.

Ya de regreso estaba tan ensimismado en mis pensamientos, en mis historia, en mi amor que en un momento dado decido parar para llamarla. Paro y veo que pasa algo raro, la línea del horizonte se empieza a inclinar, el árbol están perdiendo su verticalidad. Noooo, el que está perdiendo la verticalidad soy yo. Se me ha olvidado poner los pies en el suelo. La leche era inevitable. En el suelo me empiezo a reír. No me podía creer lo que me había pasado. Me levanto lo más rápido que puedo y miro. Menos mal que nadie me ha visto. Me rio. Vuelvo a mirar por si alguien me ha visto, pero no mi honor ciclista está a salvo.
Llego a casa muy satisfecho de la ruta, de mi nueva horquilla y de la mañana tan fantástica que disfrutado, pero más alegría me llevo cuando descargo los datos del cuenta y los comparado con la última vez que hice la ruta, en agosto, ha mejorado algo. No está mal.

Hoy ha amanecido lloviendo, como en toda España, y he decidió ir al gym y hacer algo en la piscina. He durado media hora, me duelen todos los músculos. Estoy peor que si hubiese corrido un maratón y eso que solo hice 6 largos a ritmo lento y 2 largos solo moviendo las piernas. Toy muerto.